La sociedad, lentamente, se acostumbra a niveles cada vez más altos de inflación

ARGENTINA
Y EL SÍNDROME DE LA RANA HERVIDA


Diego Dequino

07/07/2023

(especial para  La Voz del Interior) 

Según la bibliografía, si una rana es puesta en una
olla con agua que se lleva a ebullición lentamente, no percibirá el peligro y
se cocerá hasta la muerte.

 

Esta metáfora de incapacidad y falta de voluntad para
reaccionar conscientemente a las amenazas que surgen gradualmente, en vez de
otras que surgen de repente, aplica nuestro país en materia económica.

 

Los registros y cifras en materia económica para la
Argentina del año 2023 expresan valores que bordean el descontrol monetario y
cambiario, aunque la cotidianeidad luce una calma tensamente administrada.

 

Inflación, dólar, pobreza y actividad económica
ingresaron en una nueva etapa de valores que empujan nuestra capacidad de
asombro hasta límites insospechados meses atrás.

 

Como la rana en la olla, endurecer nuestra capacidad
para resistir el daño que nos producen esos valores en nuestra piel de
ciudadanos, no implica que la situación mejore sino que nos ocurre lo
contrario.

 

La inflación que calienta la economía

 

En el año 2022 la inflación anual rozó el 100%, nos
acostumbramos a una inflación mensual del 6%.

 

Esa cifra es algo así como doce veces más que la
inflación de cualquier país comparable en este siglo XXI.

 

Durante el año 2023 la inflación mensual promedia casi
7,5%, es decir casi 140% anual, o veintidós veces la inflación de cualquier
país comparable.

 

La inflación aumentó del 6% al 7,5% mensual en un
semestre, es decir más del 20%.

 

La conciencia de esta situación cobra fuerza cuando
evolucionamos a la siguiente pregunta obligada ¿cómo podrá encontrarnos los
próximos meses en materia de inflación? si no hay una corrección en la
tendencia.

 

Imaginar alternativas para esa respuesta seguramente
asombrará a más de uno.

 

      Si la inflación mensual
escala al 10% mensual, algo probable, la inflación anual escalaría a más del
200%.

      Si la inflación mensual
alcanza 15% mensual, algo menos probable pero no imposible, la inflación anual
escalaría a más del 400%.

      Si la inflación mensual
subiera al 20% mensual, esperemos que no aunque no parece descabellado, la
inflación anual escalaría al 800%.

 

¿Hiperinflación sí o hiperinflación no? Es irrelevante
ya la pregunta, porque como se advierte la palabra hiperinflación está inserta
en todos los escenarios.

 

Las preguntas correctas ¿Cuánto dura? ¿Hasta qué nivel
llega? y ¿Cuánto daño produce? esa hiperinflación.

 

Las respuestas podrán obtenerse de forma posterior vía
análisis forense, cuando la Argentina salga de esta coyuntura de nominalidad
desmesurada recién podremos evaluar las consecuencias.

 

La emisión de
pesos es hoy el combustible de la inflación

Luego de casi cuatro años de soltar la emisión de
dinero por fuera de cualquier pauta cuantitativa, la fuente fundamental que
alimenta el proceso de muy alta inflación actual es la emisión desmesurada de
pesos por encima de la demanda que reclaman empresas y ciudadanos.

Los precios
minoristas acumulan desde el inicio de la cuarentena en marzo de 2020, 456% de
aumento, es decir que los precios en poco más de tres años se multiplicaron por
5,5 veces.

Al revisar la
emisión de pesos, la situación es aún más exagerada.

En 1.200 días
transcurridos desde el inicio de la cuarentena COVID19, la cantidad de dinero
para pagos aumentó a un ritmo de $11 mil millones de pesos diarios o U$D 40
millones por día al tipo de cambio oficial minorista actual.

La Oferta de
Dinero Ampliada (M2) creció al mismo ritmo de la propia inflación
multiplicándose por 5,3 veces, pasando de $3 billones a $16 billones.

Pero la particularidad
es que apenas el 30% de dicho crecimiento fue a créditos para privados, porque
el 70% se lo quedó el propio Estado.

Con las Leliq,
que son los pesos que nadie quiere en su poder, el Banco Central encontró la
manera de emitir dinero unilateralmente por encima de lo que familias y
empresas desean, logrando que no circulen.

Los registros
son elocuentes, las Leliq aumentaron $12 mil millones por día o U$D 45 millones
diarios al tipo de cambio oficial minorista actual.

Las Leliq
aumentaron desde $1,3 billones a $15,8 billones, es decir 1.100%
multiplicándose 12 veces su valor nominal.

El Banco
Central paga para ello un descabellado interés del 140% anual, que produce una
acumulación de energía suficiente para impulsar la expansión del dinero hasta
fronteras inimaginables.

Liberar el
dinero atrapado por las Leliq equivale a que los billetes circulantes se
multiplicarían cinco veces.

La trampa,
entonces, está en que si deja de golpe de alimentar esa expansión desenfrenada
se producirá un verdadero big bang de precios de bienes y del valor del dólar
(1989, 1991).

Apagar el fuego
de las Leliq sin extinguirnos

Las Leliq
crecieron a un ritmo diario igual a los ingresos fiscales diarios sumados de
cuatro provincias grandes: Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos.

Los gobiernos
de esas cuatro provincias podrían dejar de cobrar impuestos y vivir de imprimir
billetes si el Banco Central les cediera sus derechos de franquicia exclusiva,
que posee en todo el territorio nacional para emitir dinero.

Sin dudas que
la agenda de problemas y obstáculos que deberá afrontar el próximo gobierno
nacional son variados, extensos y sumamente desafiantes en materia económica,
pero la urgencia ya tiene nombre.

Se tratará de
encontrar lo más pronto posible la manera de desarmar las Leliq, apagar esa
energía monetaria contenida antes de que ocurra un big bang de precios.

Las cartas
están echadas, logramos disminuir progresivamente el fuego hasta que el agua se
enfríe o la rana será hervida sin siquiera enterarse.

 

 

La sociedad, lentamente, se acostumbra a niveles cada vez más altos de inflación

ARGENTINA
Y EL SÍNDROME DE LA RANA HERVIDA


Diego Dequino

07/07/2023

(especial para  La Voz del Interior) 

Según la bibliografía, si una rana es puesta en una
olla con agua que se lleva a ebullición lentamente, no percibirá el peligro y
se cocerá hasta la muerte.

 

Esta metáfora de incapacidad y falta de voluntad para
reaccionar conscientemente a las amenazas que surgen gradualmente, en vez de
otras que surgen de repente, aplica nuestro país en materia económica.

 

Los registros y cifras en materia económica para la
Argentina del año 2023 expresan valores que bordean el descontrol monetario y
cambiario, aunque la cotidianeidad luce una calma tensamente administrada.

 

Inflación, dólar, pobreza y actividad económica
ingresaron en una nueva etapa de valores que empujan nuestra capacidad de
asombro hasta límites insospechados meses atrás.

 

Como la rana en la olla, endurecer nuestra capacidad
para resistir el daño que nos producen esos valores en nuestra piel de
ciudadanos, no implica que la situación mejore sino que nos ocurre lo
contrario.

 

La inflación que calienta la economía

 

En el año 2022 la inflación anual rozó el 100%, nos
acostumbramos a una inflación mensual del 6%.

 

Esa cifra es algo así como doce veces más que la
inflación de cualquier país comparable en este siglo XXI.

 

Durante el año 2023 la inflación mensual promedia casi
7,5%, es decir casi 140% anual, o veintidós veces la inflación de cualquier
país comparable.

 

La inflación aumentó del 6% al 7,5% mensual en un
semestre, es decir más del 20%.

 

La conciencia de esta situación cobra fuerza cuando
evolucionamos a la siguiente pregunta obligada ¿cómo podrá encontrarnos los
próximos meses en materia de inflación? si no hay una corrección en la
tendencia.

 

Imaginar alternativas para esa respuesta seguramente
asombrará a más de uno.

 

      Si la inflación mensual
escala al 10% mensual, algo probable, la inflación anual escalaría a más del
200%.

      Si la inflación mensual
alcanza 15% mensual, algo menos probable pero no imposible, la inflación anual
escalaría a más del 400%.

      Si la inflación mensual
subiera al 20% mensual, esperemos que no aunque no parece descabellado, la
inflación anual escalaría al 800%.

 

¿Hiperinflación sí o hiperinflación no? Es irrelevante
ya la pregunta, porque como se advierte la palabra hiperinflación está inserta
en todos los escenarios.

 

Las preguntas correctas ¿Cuánto dura? ¿Hasta qué nivel
llega? y ¿Cuánto daño produce? esa hiperinflación.

 

Las respuestas podrán obtenerse de forma posterior vía
análisis forense, cuando la Argentina salga de esta coyuntura de nominalidad
desmesurada recién podremos evaluar las consecuencias.

 

La emisión de
pesos es hoy el combustible de la inflación

Luego de casi cuatro años de soltar la emisión de
dinero por fuera de cualquier pauta cuantitativa, la fuente fundamental que
alimenta el proceso de muy alta inflación actual es la emisión desmesurada de
pesos por encima de la demanda que reclaman empresas y ciudadanos.

Los precios
minoristas acumulan desde el inicio de la cuarentena en marzo de 2020, 456% de
aumento, es decir que los precios en poco más de tres años se multiplicaron por
5,5 veces.

Al revisar la
emisión de pesos, la situación es aún más exagerada.

En 1.200 días
transcurridos desde el inicio de la cuarentena COVID19, la cantidad de dinero
para pagos aumentó a un ritmo de $11 mil millones de pesos diarios o U$D 40
millones por día al tipo de cambio oficial minorista actual.

La Oferta de
Dinero Ampliada (M2) creció al mismo ritmo de la propia inflación
multiplicándose por 5,3 veces, pasando de $3 billones a $16 billones.

Pero la particularidad
es que apenas el 30% de dicho crecimiento fue a créditos para privados, porque
el 70% se lo quedó el propio Estado.

Con las Leliq,
que son los pesos que nadie quiere en su poder, el Banco Central encontró la
manera de emitir dinero unilateralmente por encima de lo que familias y
empresas desean, logrando que no circulen.

Los registros
son elocuentes, las Leliq aumentaron $12 mil millones por día o U$D 45 millones
diarios al tipo de cambio oficial minorista actual.

Las Leliq
aumentaron desde $1,3 billones a $15,8 billones, es decir 1.100%
multiplicándose 12 veces su valor nominal.

El Banco
Central paga para ello un descabellado interés del 140% anual, que produce una
acumulación de energía suficiente para impulsar la expansión del dinero hasta
fronteras inimaginables.

Liberar el
dinero atrapado por las Leliq equivale a que los billetes circulantes se
multiplicarían cinco veces.

La trampa,
entonces, está en que si deja de golpe de alimentar esa expansión desenfrenada
se producirá un verdadero big bang de precios de bienes y del valor del dólar
(1989, 1991).

Apagar el fuego
de las Leliq sin extinguirnos

Las Leliq
crecieron a un ritmo diario igual a los ingresos fiscales diarios sumados de
cuatro provincias grandes: Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos.

Los gobiernos
de esas cuatro provincias podrían dejar de cobrar impuestos y vivir de imprimir
billetes si el Banco Central les cediera sus derechos de franquicia exclusiva,
que posee en todo el territorio nacional para emitir dinero.

Sin dudas que
la agenda de problemas y obstáculos que deberá afrontar el próximo gobierno
nacional son variados, extensos y sumamente desafiantes en materia económica,
pero la urgencia ya tiene nombre.

Se tratará de
encontrar lo más pronto posible la manera de desarmar las Leliq, apagar esa
energía monetaria contenida antes de que ocurra un big bang de precios.

Las cartas
están echadas, logramos disminuir progresivamente el fuego hasta que el agua se
enfríe o la rana será hervida sin siquiera enterarse.

 

 

Para bajar rápido la inflación, la economía real debería sufrir

INFLACIÓN ARGENTINA 2023

Diego Dequino

14/03/2023

Sin moneda no hay crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

Al margen del valor del índice de inflación en febrero y marzo 2023, objetivamente el gobierno DUPLICÓ LA INFLACIÓN EN SOLO 1 AÑO. La inflación interanual pasó de 52% a enero 2022, al 99% a enero 2023.

Febrero y marzo según las previsiones indican que la tasa mensual se sostendrá en valores cercanos al 6%, ergo hay que estar dispuestos a una inflación anual cercana al 100%. La única manera en el corto plazo de que la inflación se reduzca significativamente será a costa que la  economía real se resquebraje y sufra.

Solamente a partir de diciembre 2023, con nuevas expectativas, se tendrá posibilidad de frenar y corregir la inflación con menor daño al entramado productivo, pero para ello falta un largo trecho.

La economía argentina hoy verifica cuatro teorías sobre el origen de la inflación:

1)Inflación Monetarista desatada con Guzmán cuando decidió monetizar un déficit fiscal extraordinario por la pandemia, sin prestar atención a la formación de ahorro privado y el financiamiento de la inversión.

2)Inflación Inercial porque entre la gestión de Guzmán y de Massa decidieron expandir hasta límites nunca registrados en los últimos 22 años las indexaciones de los contratos de la economía. Esto alcanza la deuda del estado en bonos CER, hasta paritarias abiertas cada tres meses, la ley de alquileres, el tipo de cambio oficial y los distintos tipos de cambio de nicho como los soja I y II más otros

3)Inflación por puja distributiva desde que Massa se hizo cargo del Ministerio de Economía al poner al Estado en el medio de patrones y trabajadores, para dirimir semana a semana y sector por sector cuánto aumento de costo y cuanto aumento de precio final se debe aplicar.

4)Inflación estructural ya que el modelo de producción propuesto no puede salir de sus propios límites a la creación de oferta, la oferta de nuestra economía en los precios core de la función de producción general de la economía continúan siendo inelástica a las señales de precios. Los excesos de oferta se acumulan sin vender, y solamente se liquidan por oportunidad de precio corregido al alza en ventanas temporales.

El gobierno realiza un malabarismo complejo e ininteligible mes a mes entre precios regulados que suelta de a uno o dos como los combustibles y los servicios públicos; precios núcleo sobre los cuáles intenta ejercer presión con la estrategia de precios cuidados que nunca alcanza ni en cantidad de la canasta ni en valores; y los precios estacionales que suelen jugarle una mala pasada ya que estos se suelen asociar al mejores resultados en sectores de la economía real que buscan renta extra con precios altos cuando tienen la posibilidad de liquidar sus stocks de bienes (ej frutas, verduras) y servicios (ej turismo).

Argentina no tiene un plan antiinflacionario, porque no hay ninguna mecánica establecida. Sólo se escuchan opiniones, pero no se visualizan objetivos claros que organicen acciones eficaces de reducción de la inflación.

La inflación muy alta sostenida en el tiempo produce tres efectos devastadores sobre la producción económica:

  1. No permite que exista un sistema de precios que transmita referencias hacia la organización de la producción, aumentando a valores irrisorios el riesgo de la inversión. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin un sistema de precios definido.

  2. Nos acerca cada día un poco más al umbral de quedarnos sin moneda e incluso tener un crowding out contra el dólar como medio de pago. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin moneda.

  3. El Estado corre todos los días un poco más a los privados del mercado de crédito, financia su déficit con todo el ahorro formal de la economía, sometiendo a los privados a un crowding out total del crédito disponible . Ningún país puede crecer de forma sostenida sin crédito.

En cuanto a la salida, diremos que el bimonetarismo es la última escala antes de llegar a la dolarización de la economía. Así las cosas nos enfilamos a un sistema bimonetario ligado a un amplio blanqueo de tenencias de moneda extranjera, que podrá ser la solución rápida para controlar la inflación aunque tendrá consecuencias sobre la economía real.

Para bajar rápido la inflación, la economía real debería sufrir

INFLACIÓN ARGENTINA 2023

Diego Dequino

14/03/2023

Sin moneda no hay crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

Al margen del valor del índice de inflación en febrero y marzo 2023, objetivamente el gobierno DUPLICÓ LA INFLACIÓN EN SOLO 1 AÑO. La inflación interanual pasó de 52% a enero 2022, al 99% a enero 2023.

Febrero y marzo según las previsiones indican que la tasa mensual se sostendrá en valores cercanos al 6%, ergo hay que estar dispuestos a una inflación anual cercana al 100%. La única manera en el corto plazo de que la inflación se reduzca significativamente será a costa que la  economía real se resquebraje y sufra.

Solamente a partir de diciembre 2023, con nuevas expectativas, se tendrá posibilidad de frenar y corregir la inflación con menor daño al entramado productivo, pero para ello falta un largo trecho.

La economía argentina hoy verifica cuatro teorías sobre el origen de la inflación:

1)Inflación Monetarista desatada con Guzmán cuando decidió monetizar un déficit fiscal extraordinario por la pandemia, sin prestar atención a la formación de ahorro privado y el financiamiento de la inversión.

2)Inflación Inercial porque entre la gestión de Guzmán y de Massa decidieron expandir hasta límites nunca registrados en los últimos 22 años las indexaciones de los contratos de la economía. Esto alcanza la deuda del estado en bonos CER, hasta paritarias abiertas cada tres meses, la ley de alquileres, el tipo de cambio oficial y los distintos tipos de cambio de nicho como los soja I y II más otros

3)Inflación por puja distributiva desde que Massa se hizo cargo del Ministerio de Economía al poner al Estado en el medio de patrones y trabajadores, para dirimir semana a semana y sector por sector cuánto aumento de costo y cuanto aumento de precio final se debe aplicar.

4)Inflación estructural ya que el modelo de producción propuesto no puede salir de sus propios límites a la creación de oferta, la oferta de nuestra economía en los precios core de la función de producción general de la economía continúan siendo inelástica a las señales de precios. Los excesos de oferta se acumulan sin vender, y solamente se liquidan por oportunidad de precio corregido al alza en ventanas temporales.

El gobierno realiza un malabarismo complejo e ininteligible mes a mes entre precios regulados que suelta de a uno o dos como los combustibles y los servicios públicos; precios núcleo sobre los cuáles intenta ejercer presión con la estrategia de precios cuidados que nunca alcanza ni en cantidad de la canasta ni en valores; y los precios estacionales que suelen jugarle una mala pasada ya que estos se suelen asociar al mejores resultados en sectores de la economía real que buscan renta extra con precios altos cuando tienen la posibilidad de liquidar sus stocks de bienes (ej frutas, verduras) y servicios (ej turismo).

Argentina no tiene un plan antiinflacionario, porque no hay ninguna mecánica establecida. Sólo se escuchan opiniones, pero no se visualizan objetivos claros que organicen acciones eficaces de reducción de la inflación.

La inflación muy alta sostenida en el tiempo produce tres efectos devastadores sobre la producción económica:

  1. No permite que exista un sistema de precios que transmita referencias hacia la organización de la producción, aumentando a valores irrisorios el riesgo de la inversión. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin un sistema de precios definido.

  2. Nos acerca cada día un poco más al umbral de quedarnos sin moneda e incluso tener un crowding out contra el dólar como medio de pago. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin moneda.

  3. El Estado corre todos los días un poco más a los privados del mercado de crédito, financia su déficit con todo el ahorro formal de la economía, sometiendo a los privados a un crowding out total del crédito disponible . Ningún país puede crecer de forma sostenida sin crédito.

En cuanto a la salida, diremos que el bimonetarismo es la última escala antes de llegar a la dolarización de la economía. Así las cosas nos enfilamos a un sistema bimonetario ligado a un amplio blanqueo de tenencias de moneda extranjera, que podrá ser la solución rápida para controlar la inflación aunque tendrá consecuencias sobre la economía real.

Para bajar rápido la inflación, la economía real debería sufrir

INFLACIÓN ARGENTINA 2023

Diego Dequino

14/03/2023

Sin moneda no hay crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

Al margen del valor del índice de inflación en febrero y marzo 2023, objetivamente el gobierno DUPLICÓ LA INFLACIÓN EN SOLO 1 AÑO. La inflación interanual pasó de 52% a enero 2022, al 99% a enero 2023.

Febrero y marzo según las previsiones indican que la tasa mensual se sostendrá en valores cercanos al 6%, ergo hay que estar dispuestos a una inflación anual cercana al 100%. La única manera en el corto plazo de que la inflación se reduzca significativamente será a costa que la  economía real se resquebraje y sufra.

Solamente a partir de diciembre 2023, con nuevas expectativas, se tendrá posibilidad de frenar y corregir la inflación con menor daño al entramado productivo, pero para ello falta un largo trecho.

La economía argentina hoy verifica cuatro teorías sobre el origen de la inflación:

1)Inflación Monetarista desatada con Guzmán cuando decidió monetizar un déficit fiscal extraordinario por la pandemia, sin prestar atención a la formación de ahorro privado y el financiamiento de la inversión.

2)Inflación Inercial porque entre la gestión de Guzmán y de Massa decidieron expandir hasta límites nunca registrados en los últimos 22 años las indexaciones de los contratos de la economía. Esto alcanza la deuda del estado en bonos CER, hasta paritarias abiertas cada tres meses, la ley de alquileres, el tipo de cambio oficial y los distintos tipos de cambio de nicho como los soja I y II más otros

3)Inflación por puja distributiva desde que Massa se hizo cargo del Ministerio de Economía al poner al Estado en el medio de patrones y trabajadores, para dirimir semana a semana y sector por sector cuánto aumento de costo y cuanto aumento de precio final se debe aplicar.

4)Inflación estructural ya que el modelo de producción propuesto no puede salir de sus propios límites a la creación de oferta, la oferta de nuestra economía en los precios core de la función de producción general de la economía continúan siendo inelástica a las señales de precios. Los excesos de oferta se acumulan sin vender, y solamente se liquidan por oportunidad de precio corregido al alza en ventanas temporales.

El gobierno realiza un malabarismo complejo e ininteligible mes a mes entre precios regulados que suelta de a uno o dos como los combustibles y los servicios públicos; precios núcleo sobre los cuáles intenta ejercer presión con la estrategia de precios cuidados que nunca alcanza ni en cantidad de la canasta ni en valores; y los precios estacionales que suelen jugarle una mala pasada ya que estos se suelen asociar al mejores resultados en sectores de la economía real que buscan renta extra con precios altos cuando tienen la posibilidad de liquidar sus stocks de bienes (ej frutas, verduras) y servicios (ej turismo).

Argentina no tiene un plan antiinflacionario, porque no hay ninguna mecánica establecida. Sólo se escuchan opiniones, pero no se visualizan objetivos claros que organicen acciones eficaces de reducción de la inflación.

La inflación muy alta sostenida en el tiempo produce tres efectos devastadores sobre la producción económica:

  1. No permite que exista un sistema de precios que transmita referencias hacia la organización de la producción, aumentando a valores irrisorios el riesgo de la inversión. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin un sistema de precios definido.

  2. Nos acerca cada día un poco más al umbral de quedarnos sin moneda e incluso tener un crowding out contra el dólar como medio de pago. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin moneda.

  3. El Estado corre todos los días un poco más a los privados del mercado de crédito, financia su déficit con todo el ahorro formal de la economía, sometiendo a los privados a un crowding out total del crédito disponible . Ningún país puede crecer de forma sostenida sin crédito.

En cuanto a la salida, diremos que el bimonetarismo es la última escala antes de llegar a la dolarización de la economía. Así las cosas nos enfilamos a un sistema bimonetario ligado a un amplio blanqueo de tenencias de moneda extranjera, que podrá ser la solución rápida para controlar la inflación aunque tendrá consecuencias sobre la economía real.

RECOMPRA DE BONOS LAS CLAVES DE LA MEDIDA

PARA FRENAR EL DÓLAR EL GOBIERNO RECOMPRA BONOS DE GUZMÁN

Diego Dequino

18/01/2023

El anuncio de la recompra de Bonos de Deuda Argentina en dólares por parte del gobierno pretende ser una medida de alto impacto mediático y tenue impacto financiero, en el corto plazo.

La medida tendrá un bajo o nulo impacto económico en el mediano plazo, aunque es probable sea un adelanto de operaciones financieras de mayor escala.

Los bonos señalados como objetivo de la recompra son los más cortos y de peor diseño de la horrible canasta de Guzmán en el canje de 2020.

Vender dólares

La operación es una respuesta al recalentamiento del dólar desde el 9 de enero último, luego que se pagaron cupones sobre estos mismos bonos.

Cuando se compran bonos con dólares en cantidad significativa, su precio en esa moneda sube.

Mientras se mantenga su valor en pesos, el dólar bolsa bajará.

El anuncio del Ministro Massa señaló la recompra de Bonos Ley Nueva York que vencen en 2029 y 2030, por USD1.000 millones.

La normativa emitida tiene diferencias notables con el anuncio, ya que menciona a todos los bonos en dólares emitidos en 2020 (que son once) como candidatos a la recompra, dejando fuera a los nominados en Euros. 

La normativa no indica el monto máximo de la recompra; no menciona de dónde surgirán los fondos para pagar; el procedimiento consta en una carilla a mano alzada; y para rematar no está firmada por el Ministro.

La banalidad del texto es contraria a la grandilocuencia del anuncio.

La medida en sí no difiere mucho de vender dólares.

Amistosos con los mercados

La medida intenta ser “market friendly” porque reconoce explícitamente la necesidad de volver a los mercados voluntarios de crédito.

Si bien el monto de recompra parece un valor menor, es significativo cuando se lo pone sobre los bonos elegidos.

La medida es prueba y quizá preludio de una operación mayor de reapalancamiento para recompra.

Una operación con estas características, pero diez veces superior, con fondos y bancos locales junto a internacionales de baja escala, le permitirá al gobierno una dosis significativa de mejora financiera.

Una transición ordenada entre el gobierno actual y el próximo podría tener un nuevo activo institucional valioso, dado el contexto: una mejor relación con los mercados voluntarios de crédito.

Debemos saber que para salir del laberinto kafkiano del cepo al dólar con sus múltiples valores en el que estamos metidos, se necesitará una vuelta a esos mercados.

El riesgo jurídico

Quienes compraron en días previos los bonos elegidos (GD29, GD30) podrán recoger ganancias en dólares del 10% al 15%, como mínimo.

Las controversias por esas ganancias extraordinarias que se producen en pocos días, tendrán como destinatarios a los funcionarios signatarios de la norma.

Por medidas similares con bonos, el ex Ministro Boudou fue denunciado penalmente hace una década, por el ex Diputado Claudio Lozano miembro de la coalición hoy gobernante.

El inside information y la cadena de responsabilidades serán las claves.

Incógnitas

Quedan pendientes ¿Cuáles fondos del Tesoro serán imputados para soportar la compra?

Qué hará el gobierno con los bonos recomprados. ¿Se cargarán como parte de las  Reservas del Banco Central? ¿Serán destruidos? ¿Integrarán una cartera de bonos para soportar nuevas operaciones en el futuro?

Massa con esta medida reafirma su rol de ministro político, donde lo técnico es supletorio y delegado.

Massa sobre las cenizas del ex Ministro protegido de un Premio Nobel, parece construir su próximo peldaño en la candidatura a Presidente. 

RECOMPRA DE BONOS LAS CLAVES DE LA MEDIDA

PARA FRENAR EL DÓLAR EL GOBIERNO RECOMPRA BONOS DE GUZMÁN

Diego Dequino

18/01/2023

El anuncio de la recompra de Bonos de Deuda Argentina en dólares por parte del gobierno pretende ser una medida de alto impacto mediático y tenue impacto financiero, en el corto plazo.

La medida tendrá un bajo o nulo impacto económico en el mediano plazo, aunque es probable sea un adelanto de operaciones financieras de mayor escala.

Los bonos señalados como objetivo de la recompra son los más cortos y de peor diseño de la horrible canasta de Guzmán en el canje de 2020.

Vender dólares

La operación es una respuesta al recalentamiento del dólar desde el 9 de enero último, luego que se pagaron cupones sobre estos mismos bonos.

Cuando se compran bonos con dólares en cantidad significativa, su precio en esa moneda sube.

Mientras se mantenga su valor en pesos, el dólar bolsa bajará.

El anuncio del Ministro Massa señaló la recompra de Bonos Ley Nueva York que vencen en 2029 y 2030, por USD1.000 millones.

La normativa emitida tiene diferencias notables con el anuncio, ya que menciona a todos los bonos en dólares emitidos en 2020 (que son once) como candidatos a la recompra, dejando fuera a los nominados en Euros. 

La normativa no indica el monto máximo de la recompra; no menciona de dónde surgirán los fondos para pagar; el procedimiento consta en una carilla a mano alzada; y para rematar no está firmada por el Ministro.

La banalidad del texto es contraria a la grandilocuencia del anuncio.

La medida en sí no difiere mucho de vender dólares.

Amistosos con los mercados

La medida intenta ser “market friendly” porque reconoce explícitamente la necesidad de volver a los mercados voluntarios de crédito.

Si bien el monto de recompra parece un valor menor, es significativo cuando se lo pone sobre los bonos elegidos.

La medida es prueba y quizá preludio de una operación mayor de reapalancamiento para recompra.

Una operación con estas características, pero diez veces superior, con fondos y bancos locales junto a internacionales de baja escala, le permitirá al gobierno una dosis significativa de mejora financiera.

Una transición ordenada entre el gobierno actual y el próximo podría tener un nuevo activo institucional valioso, dado el contexto: una mejor relación con los mercados voluntarios de crédito.

Debemos saber que para salir del laberinto kafkiano del cepo al dólar con sus múltiples valores en el que estamos metidos, se necesitará una vuelta a esos mercados.

El riesgo jurídico

Quienes compraron en días previos los bonos elegidos (GD29, GD30) podrán recoger ganancias en dólares del 10% al 15%, como mínimo.

Las controversias por esas ganancias extraordinarias que se producen en pocos días, tendrán como destinatarios a los funcionarios signatarios de la norma.

Por medidas similares con bonos, el ex Ministro Boudou fue denunciado penalmente hace una década, por el ex Diputado Claudio Lozano miembro de la coalición hoy gobernante.

El inside information y la cadena de responsabilidades serán las claves.

Incógnitas

Quedan pendientes ¿Cuáles fondos del Tesoro serán imputados para soportar la compra?

Qué hará el gobierno con los bonos recomprados. ¿Se cargarán como parte de las  Reservas del Banco Central? ¿Serán destruidos? ¿Integrarán una cartera de bonos para soportar nuevas operaciones en el futuro?

Massa con esta medida reafirma su rol de ministro político, donde lo técnico es supletorio y delegado.

Massa sobre las cenizas del ex Ministro protegido de un Premio Nobel, parece construir su próximo peldaño en la candidatura a Presidente. 

RECOMPRA DE BONOS LAS CLAVES DE LA MEDIDA

PARA FRENAR EL DÓLAR EL GOBIERNO RECOMPRA BONOS DE GUZMÁN

Diego Dequino

18/01/2023

El anuncio de la recompra de Bonos de Deuda Argentina en dólares por parte del gobierno pretende ser una medida de alto impacto mediático y tenue impacto financiero, en el corto plazo.

La medida tendrá un bajo o nulo impacto económico en el mediano plazo, aunque es probable sea un adelanto de operaciones financieras de mayor escala.

Los bonos señalados como objetivo de la recompra son los más cortos y de peor diseño de la horrible canasta de Guzmán en el canje de 2020.

Vender dólares

La operación es una respuesta al recalentamiento del dólar desde el 9 de enero último, luego que se pagaron cupones sobre estos mismos bonos.

Cuando se compran bonos con dólares en cantidad significativa, su precio en esa moneda sube.

Mientras se mantenga su valor en pesos, el dólar bolsa bajará.

El anuncio del Ministro Massa señaló la recompra de Bonos Ley Nueva York que vencen en 2029 y 2030, por USD1.000 millones.

La normativa emitida tiene diferencias notables con el anuncio, ya que menciona a todos los bonos en dólares emitidos en 2020 (que son once) como candidatos a la recompra, dejando fuera a los nominados en Euros. 

La normativa no indica el monto máximo de la recompra; no menciona de dónde surgirán los fondos para pagar; el procedimiento consta en una carilla a mano alzada; y para rematar no está firmada por el Ministro.

La banalidad del texto es contraria a la grandilocuencia del anuncio.

La medida en sí no difiere mucho de vender dólares.

Amistosos con los mercados

La medida intenta ser “market friendly” porque reconoce explícitamente la necesidad de volver a los mercados voluntarios de crédito.

Si bien el monto de recompra parece un valor menor, es significativo cuando se lo pone sobre los bonos elegidos.

La medida es prueba y quizá preludio de una operación mayor de reapalancamiento para recompra.

Una operación con estas características, pero diez veces superior, con fondos y bancos locales junto a internacionales de baja escala, le permitirá al gobierno una dosis significativa de mejora financiera.

Una transición ordenada entre el gobierno actual y el próximo podría tener un nuevo activo institucional valioso, dado el contexto: una mejor relación con los mercados voluntarios de crédito.

Debemos saber que para salir del laberinto kafkiano del cepo al dólar con sus múltiples valores en el que estamos metidos, se necesitará una vuelta a esos mercados.

El riesgo jurídico

Quienes compraron en días previos los bonos elegidos (GD29, GD30) podrán recoger ganancias en dólares del 10% al 15%, como mínimo.

Las controversias por esas ganancias extraordinarias que se producen en pocos días, tendrán como destinatarios a los funcionarios signatarios de la norma.

Por medidas similares con bonos, el ex Ministro Boudou fue denunciado penalmente hace una década, por el ex Diputado Claudio Lozano miembro de la coalición hoy gobernante.

El inside information y la cadena de responsabilidades serán las claves.

Incógnitas

Quedan pendientes ¿Cuáles fondos del Tesoro serán imputados para soportar la compra?

Qué hará el gobierno con los bonos recomprados. ¿Se cargarán como parte de las  Reservas del Banco Central? ¿Serán destruidos? ¿Integrarán una cartera de bonos para soportar nuevas operaciones en el futuro?

Massa con esta medida reafirma su rol de ministro político, donde lo técnico es supletorio y delegado.

Massa sobre las cenizas del ex Ministro protegido de un Premio Nobel, parece construir su próximo peldaño en la candidatura a Presidente. 

EL PESO ARGENTINO MÁS ALLÁ DE SUS LÍMITES

HOGUERA
Y CURANDEROS, LA ARGENTINA DE CREER O REVENTAR

 

DIEGO
DEQUINO

 

La economía
argentina en este año 2023 se juega el destino de su moneda.

Si fuese una
batalla medieval estaríamos poniendo en el centro del campo la bandera con la
cual se orienta a las tropas propias, a la vez que sirve para fijar objetivo
para los enemigos.

Perder para siempre
esa bandera, equivale a resignar una cuota de soberanía y con ello quitar
grados de libertad para la política propia.

Volverla a
enarbolar con nuevos bríos y colores, podrá ser la piedra filosofal para que el
país salga de la década de estancamiento que ingresó en 2012.

Todo el resto de
los esfuerzos que se nos pidan y medidas que se implemente serán solamente
parches, placebos o mera superchería.


La hoguera de los pesos

Sin moneda no hay
crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

La salida en julio
de 2022 de Guzmán como ministro fue porque su diagnóstico y sus recetas no
convencían a la coalición de gobierno.

Sin embargo, Guzmán
negando las necesidades del país de mantenernos ligados a los mercados globales
de crédito para refinanciar pasivos de mala calidad, obtener confianza para
invertir y crecer, se ocupó meticulosamente de armar la hoguera perfecta para
quebrar la confianza en el peso.

A eso lo llamó
“desarrollar el mercado de pesos”, lo que no aclaró es que todos, pero todos
los pesos eran para financiar los desbalances del Estado, dejando a los
privados sin crédito.

La situación
alcanza ribetes extravagantes en este año que inicia, donde el gobierno
nacional prevé colocar $30 billones de deuda, repagar $23,6 billones y quedarse
con la diferencia para financiamiento neto por $6,4 billones.

Mientras el stock
total histórico vigente de créditos a privados, familias y empresas, apenas
alcanza los $7 billones.

El gobierno tomará
solamente en el año 2023 tantos pesos como todos los tomados por los privados
de forma histórica.

La economía y el curanderismo

En julio de 2022
ingresó el hábil ministro Massa, que rechazó diagnóstico y recetas, pasando a
ocuparse exclusivamente de los síntomas de los problemas macroeconómicos
argentinos.

Se pasó de tener un
médico que recetó mal y enfermó peor al paciente, a recurrir a las artes de
curanderismo para atenuar los síntomas.

Rituales económicos
de baja acción terapéutica intentan proveer los placebos necesarios para
mantener el efecto sugestivo benéfico sobre una economía que nunca creció y
apenas recuperó la caída.

En la gestión de
Massa vemos medidas heterodoxas y coyunturales, que logran mover la rueda de la
agenda circular de la economía argentina, pero sin avanzar.

Las medidas
económicas de los últimos meses parecen escritas con tiza de fácil borrado en
pizarrones de subastas semanales:

       
Canje de deuda
en pesos,
tres veces en cinco
meses.

       
Gotear
créditos del BID y la CAF.

       
Gotear viejos
créditos de infraestructura y cambiar el swap de monedas con China.

       
Precios de
oportunidad para el dólar: soja I, soja II, coldplay, ahorro, netflix, turista
de ida y de vuelta, Qatar, cripto, etc, etc.

       
Precios,
algunos, que se acuerdan por pocos meses.

       
Planes de
cuotas fijas que ocultan tasas usuarias o subsidios digitados.

       
Creación y
modificación de diversos registros para exportar e importar.

       
Monotributos
varios: social, tech chico, tech grande.

       
Nuevo proyecto
de blanqueo de capitales como consecuencia de un acuerdo de intercambio de
información con un país, USA.

       
Nuevos
impuestos sobre instrumentos financieros del propio estado que por definición
son exentos, ello para cubrir agujeros de juicios perdidos.

 

Peso sin piso, dólar sin techo

 

Desde el inicio de
la pandemia:

 

       
El dólar
oficial creció 185%.

       
La inflación
creció 280%.

       
El dólar blue
y CCL crecieron 320% aproximadamente.

       
El tipo de
cambio de conversión o de equilibrio de corto plazo subió 380%.

     Los pasivos
remunerados del Banco Central, Leliq y Pases, crecieron 666% al momento de
escribir esta columna (interpretaciones esotéricas a cargo del lector).

En el mismo lapso
las reservas brutas cayeron y nunca se recompusieron, incluso sin pagar deuda
externa durante casi dos años, con récord de saldo de balanza comercial y con
liquidaciones extraordinarias de saldos exportables.

No obstante, las
arcas públicas no sufren por los vencimientos porque se obliga al Banco Central
a orientar todos los pesos de la economía al Tesoro, mientras se sostiene el
acuerdo con el FMI a sólo 10 meses de su firma, aunque los privados continúan
sin ningún tipo de crédito a la vista.

 

Creer o reventar

La economía real se
enfría desde mayo/junio de 2022, en ese momento el gobierno reconoció que el
tipo de cambio estaba atrasado estructuralmente.

Por ello y para no
ajustar nominalmente el dólar, puso el cepo a las importaciones que comenzó a
golpear de forma rotativa a los sectores económicos, semana a semana o mes a
mes.

Así comenzó a girar
la ruleta de la desgracia económica, para ir dañando de manera selectiva a
distintos sectores económicos y todo indica que su aceleración producirá un
daño consolidado mayor.

Este año 2023 la
política económica será subsidiaria del proceso electoral.

Los sectores de
ingresos fijos -asalariados, jubilados, planes sociales, monotributos bajos-
tendrán una garantía de salvavidas económico mensual porque la política
necesita penetrar su adhesión al voto.

Los privados
-empresas, bancos, fondos, cooperativas-, los corporativos -gremios, cámaras,
mutuales- y los sectores económicos del propio Estado -cajas con autonomía
diversas, empresas públicas-, serán quienes tensen la cuerda tratando de sufrir
el menor daño posible en un contexto de muy alta inflación donde rezagarse o
adelantarse un mes puede hacer la diferencia económica de todo el año. 

Nos debemos
preparar para observar políticas y hechos económicos inverosímiles e insólitos,
que continuarán estirando la capacidad de nuestra moneda más allá de los
límites permitidos.

Para explicarlos
podremos recurrir a hacerlo a partir de la fe, o de la casualidad o, sino
simplemente, deberemos reventar.

BREVE BALANCE DE LA POLÍTICA ECONÓMICA ARGENTINA 2022 Y PERSPECTIVAS

LA ECONOMÍA ARGENTINA EN EL PIZARRÓN DE
SUBASTAS

Diego Dequino

05/12/2022

(especial para Comercio y Justicia – Anuario 2022)

 

La salida de Guzmán como ministro fue porque
su diagnóstico y sus recetas no convencían a la coalición de gobierno. El hábil
ministro Massa rechazó diagnóstico y recetas, pasando a ocuparse exclusivamente
de los síntomas de los problemas macroeconómicos argentinos.

 

Pero el cambio de política económica en 2022
comenzó poco antes de la salida de Guzmán, cuando se puso el cepo a las divisas
del Banco Central para los importadores. Allí el gobierno reconoció que el tipo
de cambio estaba atrasado estructuralmente.

 

Desde el inicio de la pandemia el dólar
oficial creció 160%. La inflación, dólar blue y CCL crecieron 270%
aproximadamente. El tipo de cambio de conversión -equilibrio de corto plazo-
380%. Los pasivos remunerados del Banco Central (Leliq y Pases) 600%.

 

Mientras las reservas brutas cayeron 15% y
nunca se recompusieron, incluso con récord de saldo de balanza comercial y
liquidaciones extraordinarias de saldos exportables.

 

En la gestión de Massa vemos medidas
heterodoxas y coyunturales, que logran mover la rueda de la agenda circular de
la economía argentina: emisión de pesos muy por encima de la demanda, reservas
que no se recuperan con dólar desalineado, inflación descalibrada que acelera.

 

Las medidas económicas de estos cuatro meses
parecen escritas en pizarrones de subastas semanales. Canje de deuda en pesos,
dos veces en cuatro meses. Gotear créditos del BID y la CAF. Gotear viejos
créditos de infraestructura y cambiar el swap de monedas con China. Precios de
oportunidad para el dólar: soja I, soja II, Qatar. Precios, algunos, que se acuerdan
por pocos meses. Nuevo proyecto de blanqueo de capitales como consecuencia de
un acuerdo de intercambio de información con un país, USA.

 

Las arcas públicas no sufren por los
vencimientos porque se obliga al Banco Central a orientar todos los pesos al
Tesoro y se sostiene el acuerdo con el FMI a sólo 9 meses de su firma, mientras
los privados sin crédito a la vista.

 

La economía real se enfría desde mayo/junio de
2022. Luego el cepo a las importaciones comenzó a golpear de forma rotativa a
los sectores económicos, semana a semana o mes a mes.

 

La ruleta de la desgracia económica comenzó a
girar para ir dañando de manera selectiva, todo indica que su aceleración
producirá un daño consolidado mayor.

 

En los últimos cuatro meses se aceleró la
huida del Peso por parte de los agentes, la calidad de nuestra moneda se
deterioró a un ritmo del 1% cada 10 días.

 

El año próximo la política económica será
subsidiaria del proceso electoral, los sectores de ingresos fijos -asalariados,
jubilados, planes sociales, monotributos bajos- tendrán una garantía de
salvavidas económico mensual porque la política necesita penetrar su adhesión.

 

Los sectores económicos del propio Estado
-cajas con autonomía diversas, empresas públicas-, los privados -empresas,
bancos, fondos, cooperativas- y los corporativos -gremios, cámaras, mutuales-
serán quienes tensen la cuerda tratando de sufrir el menor daño posible en un
contexto de muy alta inflación donde rezagarse o adelantarse un mes puede hacer
la diferencia económica de todo el año.