Argentina “baratísima” para invertir: con cuáles fundamentos

21/05/2025
DIEGO DEQUINO

El presidente Javier Milei cerró el martes por la noche su discurso en AmCham Summit ante un nutrido grupo de empresarios con una frase propia de su estilo: “es una excelente oportunidad de compra porque Argentina está baratísima y Argentina va a subir …(mucho)”.

Para analizar si Argentina está barata o cara para invertir, creo que hay que ser un poco más meticulosos, saliendo de lugares comunes.

Primero, si estamos caros o baratos en términos generales. Obviamente que con un atraso en el precio del dólar respecto de la inflación del orden del 25-30%, que simplemente se advertir al comparar el día de la creación de la unidad de valor adquisitivo (UVA) cuyo valor el 31 de marzo de 2016 fue 14,05 pesos; mientras el dólar libre y único ese día tenía un valor similar. Hoy la UVA alcanza $1.474 y el dólar $1.166. Ello produce, en términos generales, que la Argentina respecto de sus valores históricos propios parezca cara en dólares en términos de los salarios y, como mucha gente lo interpreta, de vivir (alimentación, vestimenta). También la comparación arroja resultados similares respecto de otros países.

Ahora bien, para entender el mensaje que el Presidente envía a los inversores en cuanto a que la Argentina está barata para invertir, creo si es correcto si ese mensaje se recorta y circunscribe a sectores de actividad específicos.

Fundamentalmente porque el razonamiento para saber si se está barata o cara, en materia de inversión para producir, tiene que ver con la rentabilidad y la competitividad de cada negocio.

Baratos

Entonces ¿dónde está barata Argentina? para invertir. En el agro, en el campo, la tierra, la producción agropecuaria, cuando se compara con el mundo, es decir con quienes competimos. ¿Y por qué está barata? Porque es un sector que tiene deprimidos los precios de sus activos principales, por ejemplo la tierra, porque es un sector que es competitivo, que tiene capacidad para competir, pero que está castigado en la determinación de su margen de utilidad. Si las retenciones no existieran, o el valor del dólar se acoplara más a la inflación (precios internos), el precio de las propiedades agrícolas aumentaría de forma significativa. Pasaría a ser un negocio con mucho mayor margen de utilidades, lo cual impactaría positivamente en el valor de los activos que componen el capital del sector.

Otro sector donde somos baratos en términos relativos, es el vinculado a la energía y minerales. Por caso, en especial en este momento el gas, el litio, el cobre, tienen abundancia relativa y por lo tanto oportunidades de inversión convenientes. Adicionalmente, cuando hay costos vinculados a una matriz de producción donde la energía, gas, petróleo o electricidad, si existe contratos de oferta asegurada también hay una ventaja -menor- de precios relativos.

También la pesca, porque tenemos una plataforma submarina enorme que combinado con las regulaciones presentes que dificultan la actividad, los activos de dicho sector también están deprimidos en términos relativos. Para un inversor de largo plazo, que tenga ventanas de regulación que le permitan controlar costos extraordinarios locales también hay oportunidades. 

En paralelo, otro sector donde también todavía tiene margen, tiene que ver con las empresas de servicios de valor agregado tecnológico, donde no somos competitivos en términos globales, pero sí en términos regionales. Los servicios digitales en Argentina tienen aún ciertas ventajas competitivas de alcance regional que permiten imaginar condiciones favorables para inversores externos, en especial cuando esas ventajas provienen del capital humano cuya curva de formación y acumulación requiere al menos tres décadas.

En síntesis, las alternativas de que la Argentina está barata para inversores extranjeros, aún con un dólar 25%-30% retrasado respecto de los precios internos en pesos, está ligada a tres vertientes: actividades muy competitivas que son castigadas en sus márgenes de utilidades por impuestos (retenciones) y distorsiones en la formación de su precio de venta (dólar barato), que degradan el valor de sus activos (la tierra); actividades ligadas a recursos naturales abundantes que tiene la Argentina; actividades competitivas de alcance regional cuyo corazón del handicap proviene de los recursos humanos, que por definición requieren procesos de formación de al menos tres décadas.

Caros

¿Dónde estamos caros? Para no decir simplemente en el resto de la economía, o que somos caros en todos aquellos sectores donde no somos competitivos respecto a otros países. 

Y aquí sí el retraso en el precio del dólar en términos históricos de nuestros propios precios internos en pesos, nos impone un costo argentino extra y alto. Este valor es aquello que se emparenta con el costo de vivir o con una mirada que combina con la percepción del lado del consumo.

Resumiendo, debemos entender o hagamos votos para que así sea, que el Presidente le habló a los inversores y que pensaba en determinados sectores de la economía donde efectivamente hay oportunidades para invertir. Pero que a su vez, en algunos casos, esas oportunidades están retroalimentadas por marcos jurídicos especiales como el RIGI que otorgan “bonus extras” de utilidades aseguradas en el mediano y largo plazo.

Acuerdo con el FMI y sus implicancias para la economía argentina

El acuerdo con el FMI y sus implicancias para la economía argentina

Diego Dequino

07/03/2025

En los últimos días, el gobierno argentino se encuentra negociando un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de aliviar la situación financiera del país. Este acuerdo surge a raíz de la necesidad de refinanciar las deudas contraídas durante el gobierno anterior, particularmente el acuerdo firmado por la administración de Mauricio Macri, que dejó un saldo no utilizado de aproximadamente 10.000 millones de dólares. El refinanciamiento junto con aquel dinero no utilizado, sería el posible monto adicional que el FMI podría otorgar. La refinanciación y la nueva asistencia financiera permitiría aliviar las presiones fiscales y mejorar la capacidad del gobierno para gestionar los vencimientos de deuda.

La necesidad de un nuevo acuerdo

El acuerdo actual con el FMI que el gobierno busca renegociar, se debe especialmente a evitar la utilización de las reservas del Banco Central para hacer frente a los pagos que se deben realizar este año y el siguiente. La negociación gira en torno a tres puntos clave: el primero, obtener recursos que permitan rollear los próximos vencimientos de 2025 y 2026 corriendo los vencimientos a partir del año 2027; el segundo que el FMI otorgue recursos adicionales, lo cual permitiría al gobierno contar con mayor flexibilidad fiscal; y el tercero, que el acuerdo sea aprobado por el Congreso para garantizar su legalidad y respaldo institucional.

Dado que el Congreso se encuentra en un período de incertidumbre política, debido a la condición de minoría del gobierno, se planteó la opción de que el presidente utilice un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para proceder con la firma del acuerdo sin necesidad de esperar el proceso legislativo. Este DNU le permitiría al gobierno autorizarse a sí mismo para negociar con el FMI, refinanciar la deuda y obtener el crédito adicional, aunque los detalles técnicos del acuerdo recién serían conocidos luego de firmado el acuerdo.

¿Qué implicaciones tendría este acuerdo para la economía?

En el corto plazo, un acuerdo con el FMI tendría un impacto positivo en la economía argentina, al menos en términos de estabilidad financiera. En primer lugar, la decisión de postergar los pagos al FMI para este y el próximo año liberaría recursos significativos que el gobierno podría destinar a otras necesidades, sin la presión inmediata de cumplir con esos vencimientos. Esto implicaría un alivio de aproximadamente 15.000 millones de dólares, que no necesitarían ser reunidos por el gobierno en el corto plazo.

Además, el gobierno enfrentará pagos de deuda pública con bonistas en los próximos meses, especialmente en julio de este año, con vencimientos que rondan los 5.000 millones de dólares. El acuerdo con el FMI, si se concreta, podría proporcionar al gobierno recursos adicionales, estimados en unos 8.000 millones de dólares, suficientes para cubrir estos pagos y mejorar la gestión de las reservas.

¿Qué significaría esto para el tipo de cambio y el control de capitales?

Una cuestión que sigue siendo debatida es la relación entre el acuerdo con el FMI y el régimen de control de cambios que afecta a la economía argentina. Durante la campaña, el presidente Javier Milei ha prometido eliminar el cepo cambiario, una medida que muchos consideran crucial para liberar el mercado de divisas y permitir una mayor competitividad de la moneda nacional. Sin embargo, la posibilidad de levantar el cepo se complica debido a las presiones que enfrentan las reservas, la gestión del tipo de cambio oficial y los riesgos de una nueva escalada inflacionaria.

El acuerdo con el FMI podría implicar ciertas concesiones en cuanto al control del tipo de cambio. Si bien es difícil predecir si el gobierno levantará completamente el cepo, es probable que el acuerdo con el FMI traiga consigo ciertas reformas en la gestión del tipo de cambio, como parte de un compromiso con la estabilidad económica y el fortalecimiento de las reservas del Banco Central.

A pesar de los desafíos que enfrentamos, el acuerdo con el FMI podría ser un paso importante para la estabilidad económica a corto plazo. Sin embargo, el verdadero reto radicará en cómo el gobierno implementa las medidas necesarias para garantizar la sostenibilidad fiscal y la mejora de las condiciones de vida de los argentinos, sin perder el respaldo popular ni generar nuevas tensiones sociales. En este sentido, la clave estará en encontrar el equilibrio entre las exigencias del FMI y las necesidades internas del país, algo que no será fácil.

Acuerdo con el FMI y sus implicancias para la economía argentina

El acuerdo con el FMI y sus implicancias para la economía argentina

Diego Dequino

07/03/2025

En los últimos días, el gobierno argentino se encuentra negociando un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de aliviar la situación financiera del país. Este acuerdo surge a raíz de la necesidad de refinanciar las deudas contraídas durante el gobierno anterior, particularmente el acuerdo firmado por la administración de Mauricio Macri, que dejó un saldo no utilizado de aproximadamente 10.000 millones de dólares. El refinanciamiento junto con aquel dinero no utilizado, sería el posible monto adicional que el FMI podría otorgar. La refinanciación y la nueva asistencia financiera permitiría aliviar las presiones fiscales y mejorar la capacidad del gobierno para gestionar los vencimientos de deuda.

La necesidad de un nuevo acuerdo

El acuerdo actual con el FMI que el gobierno busca renegociar, se debe especialmente a evitar la utilización de las reservas del Banco Central para hacer frente a los pagos que se deben realizar este año y el siguiente. La negociación gira en torno a tres puntos clave: el primero, obtener recursos que permitan rollear los próximos vencimientos de 2025 y 2026 corriendo los vencimientos a partir del año 2027; el segundo que el FMI otorgue recursos adicionales, lo cual permitiría al gobierno contar con mayor flexibilidad fiscal; y el tercero, que el acuerdo sea aprobado por el Congreso para garantizar su legalidad y respaldo institucional.

Dado que el Congreso se encuentra en un período de incertidumbre política, debido a la condición de minoría del gobierno, se planteó la opción de que el presidente utilice un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para proceder con la firma del acuerdo sin necesidad de esperar el proceso legislativo. Este DNU le permitiría al gobierno autorizarse a sí mismo para negociar con el FMI, refinanciar la deuda y obtener el crédito adicional, aunque los detalles técnicos del acuerdo recién serían conocidos luego de firmado el acuerdo.

¿Qué implicaciones tendría este acuerdo para la economía?

En el corto plazo, un acuerdo con el FMI tendría un impacto positivo en la economía argentina, al menos en términos de estabilidad financiera. En primer lugar, la decisión de postergar los pagos al FMI para este y el próximo año liberaría recursos significativos que el gobierno podría destinar a otras necesidades, sin la presión inmediata de cumplir con esos vencimientos. Esto implicaría un alivio de aproximadamente 15.000 millones de dólares, que no necesitarían ser reunidos por el gobierno en el corto plazo.

Además, el gobierno enfrentará pagos de deuda pública con bonistas en los próximos meses, especialmente en julio de este año, con vencimientos que rondan los 5.000 millones de dólares. El acuerdo con el FMI, si se concreta, podría proporcionar al gobierno recursos adicionales, estimados en unos 8.000 millones de dólares, suficientes para cubrir estos pagos y mejorar la gestión de las reservas.

¿Qué significaría esto para el tipo de cambio y el control de capitales?

Una cuestión que sigue siendo debatida es la relación entre el acuerdo con el FMI y el régimen de control de cambios que afecta a la economía argentina. Durante la campaña, el presidente Javier Milei ha prometido eliminar el cepo cambiario, una medida que muchos consideran crucial para liberar el mercado de divisas y permitir una mayor competitividad de la moneda nacional. Sin embargo, la posibilidad de levantar el cepo se complica debido a las presiones que enfrentan las reservas, la gestión del tipo de cambio oficial y los riesgos de una nueva escalada inflacionaria.

El acuerdo con el FMI podría implicar ciertas concesiones en cuanto al control del tipo de cambio. Si bien es difícil predecir si el gobierno levantará completamente el cepo, es probable que el acuerdo con el FMI traiga consigo ciertas reformas en la gestión del tipo de cambio, como parte de un compromiso con la estabilidad económica y el fortalecimiento de las reservas del Banco Central.

A pesar de los desafíos que enfrentamos, el acuerdo con el FMI podría ser un paso importante para la estabilidad económica a corto plazo. Sin embargo, el verdadero reto radicará en cómo el gobierno implementa las medidas necesarias para garantizar la sostenibilidad fiscal y la mejora de las condiciones de vida de los argentinos, sin perder el respaldo popular ni generar nuevas tensiones sociales. En este sentido, la clave estará en encontrar el equilibrio entre las exigencias del FMI y las necesidades internas del país, algo que no será fácil.

Acuerdo con el FMI y sus implicancias para la economía argentina

El acuerdo con el FMI y sus implicancias para la economía argentina

Diego Dequino

07/03/2025

En los últimos días, el gobierno argentino se encuentra negociando un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de aliviar la situación financiera del país. Este acuerdo surge a raíz de la necesidad de refinanciar las deudas contraídas durante el gobierno anterior, particularmente el acuerdo firmado por la administración de Mauricio Macri, que dejó un saldo no utilizado de aproximadamente 10.000 millones de dólares. El refinanciamiento junto con aquel dinero no utilizado, sería el posible monto adicional que el FMI podría otorgar. La refinanciación y la nueva asistencia financiera permitiría aliviar las presiones fiscales y mejorar la capacidad del gobierno para gestionar los vencimientos de deuda.

La necesidad de un nuevo acuerdo

El acuerdo actual con el FMI que el gobierno busca renegociar, se debe especialmente a evitar la utilización de las reservas del Banco Central para hacer frente a los pagos que se deben realizar este año y el siguiente. La negociación gira en torno a tres puntos clave: el primero, obtener recursos que permitan rollear los próximos vencimientos de 2025 y 2026 corriendo los vencimientos a partir del año 2027; el segundo que el FMI otorgue recursos adicionales, lo cual permitiría al gobierno contar con mayor flexibilidad fiscal; y el tercero, que el acuerdo sea aprobado por el Congreso para garantizar su legalidad y respaldo institucional.

Dado que el Congreso se encuentra en un período de incertidumbre política, debido a la condición de minoría del gobierno, se planteó la opción de que el presidente utilice un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para proceder con la firma del acuerdo sin necesidad de esperar el proceso legislativo. Este DNU le permitiría al gobierno autorizarse a sí mismo para negociar con el FMI, refinanciar la deuda y obtener el crédito adicional, aunque los detalles técnicos del acuerdo recién serían conocidos luego de firmado el acuerdo.

¿Qué implicaciones tendría este acuerdo para la economía?

En el corto plazo, un acuerdo con el FMI tendría un impacto positivo en la economía argentina, al menos en términos de estabilidad financiera. En primer lugar, la decisión de postergar los pagos al FMI para este y el próximo año liberaría recursos significativos que el gobierno podría destinar a otras necesidades, sin la presión inmediata de cumplir con esos vencimientos. Esto implicaría un alivio de aproximadamente 15.000 millones de dólares, que no necesitarían ser reunidos por el gobierno en el corto plazo.

Además, el gobierno enfrentará pagos de deuda pública con bonistas en los próximos meses, especialmente en julio de este año, con vencimientos que rondan los 5.000 millones de dólares. El acuerdo con el FMI, si se concreta, podría proporcionar al gobierno recursos adicionales, estimados en unos 8.000 millones de dólares, suficientes para cubrir estos pagos y mejorar la gestión de las reservas.

¿Qué significaría esto para el tipo de cambio y el control de capitales?

Una cuestión que sigue siendo debatida es la relación entre el acuerdo con el FMI y el régimen de control de cambios que afecta a la economía argentina. Durante la campaña, el presidente Javier Milei ha prometido eliminar el cepo cambiario, una medida que muchos consideran crucial para liberar el mercado de divisas y permitir una mayor competitividad de la moneda nacional. Sin embargo, la posibilidad de levantar el cepo se complica debido a las presiones que enfrentan las reservas, la gestión del tipo de cambio oficial y los riesgos de una nueva escalada inflacionaria.

El acuerdo con el FMI podría implicar ciertas concesiones en cuanto al control del tipo de cambio. Si bien es difícil predecir si el gobierno levantará completamente el cepo, es probable que el acuerdo con el FMI traiga consigo ciertas reformas en la gestión del tipo de cambio, como parte de un compromiso con la estabilidad económica y el fortalecimiento de las reservas del Banco Central.

A pesar de los desafíos que enfrentamos, el acuerdo con el FMI podría ser un paso importante para la estabilidad económica a corto plazo. Sin embargo, el verdadero reto radicará en cómo el gobierno implementa las medidas necesarias para garantizar la sostenibilidad fiscal y la mejora de las condiciones de vida de los argentinos, sin perder el respaldo popular ni generar nuevas tensiones sociales. En este sentido, la clave estará en encontrar el equilibrio entre las exigencias del FMI y las necesidades internas del país, algo que no será fácil.

Impacto políticas arancelarias de Estados Unidos en la economía argentina

Impacto de las políticas arancelarias de Estados Unidos en la economía argentina

05/03/2025

Diego Dequino

  1. Las recientes políticas arancelarias implementadas por Estados Unidos han generado un impacto significativo en la economía global. Analizamos las implicaciones de dichas medidas sobre las economías emergentes, en particular la situación de Argentina. Se examinan los efectos en los flujos de capital, la competitividad productiva y las estrategias monetarias que pueden adoptar los países afectados.

  2. El aumento de aranceles por parte de Estados Unidos ha despertado preocupación en distintos sectores económicos. Este enfoque, basado en la lógica empresarial de protección de activos y rentabilidad, ha generado distorsiones en los mercados internacionales. En este contexto, se plantea un análisis sobre cómo estas decisiones pueden afectar a economías como la argentina y cuáles podrían ser las respuestas adecuadas.

  3. Impacto Económico de los Aranceles Las medidas implementadas incluyen incrementos del 25% a exportaciones provenientes de Canadá y México, así como un 10% adicional sobre China. En el corto plazo, esto fortalece la economía estadounidense al atraer capitales internacionales hacia sus mercados financieros. No obstante, el efecto adverso recae sobre economías más débiles, generando una reasignación de flujos financieros que podría derivar en problemas estructurales en países con alta dependencia del comercio internacional.

  4. Reconfiguración del Flujo de Capitales Se observa un fenómeno de “fly to quality”, donde los inversionistas reorientan sus recursos hacia activos estadounidenses. Esto limita el acceso de economías emergentes a financiamiento externo, lo que afecta particularmente a países con altos niveles de riesgo. En el caso de Argentina, cuyo riesgo soberano supera los 700 puntos básicos, la situación se torna aún más crítica, dado que la atracción de inversores se ve disminuida en un contexto de mayor incertidumbre global.

  5. Implicaciones sobre el Tipo de Cambio y la Inflación El sistema de control de cambios vigente en Argentina ha generado un tipo de cambio intervenido, con valores que no reflejan la realidad del mercado. Si se produce una flexibilización de estas restricciones, es probable que el dólar experimente una corrección al alza, aunque sin necesariamente traducirse en un fuerte impacto inflacionario. Se estima que un ajuste del 20-30% en el tipo de cambio podría generar un nuevo equilibrio en los precios relativos sin desencadenar una espiral inflacionaria descontrolada.

  6. Dificultades en la Determinación del Tipo de Cambio Adecuado El debate sobre la existencia de un atraso cambiario es complejo, dado que el tipo de cambio no solo incorpora la inflación interna y externa, sino también factores como la productividad. En el caso de Argentina, la falta de mejoras sustanciales en productividad respecto a economías desarrolladas implica que el valor del tipo de cambio de equilibrio podría ser mayor al estimado por algunos análisis convencionales.

  7. Posibilidades de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos La posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos presenta desafíos significativos dentro del marco del Mercosur. La firma de un tratado sin consenso regional podría generar sanciones o exclusiones dentro del bloque sudamericano. Adicionalmente, la reciente imposición de aranceles a socios comerciales con acuerdos vigentes sugiere que tales convenios no garantizan estabilidad en el comercio bilateral.

  8. Las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos han generado un cambio en la dinámica del comercio internacional y los flujos de capital. En este escenario, economías emergentes como Argentina deben evaluar estrategias que les permitan adaptarse a las nuevas condiciones, minimizando riesgos y aprovechando oportunidades en un entorno global cada vez más desafiante.

Impacto políticas arancelarias de Estados Unidos en la economía argentina

Impacto de las políticas arancelarias de Estados Unidos en la economía argentina

05/03/2025

Diego Dequino

  1. Las recientes políticas arancelarias implementadas por Estados Unidos han generado un impacto significativo en la economía global. Analizamos las implicaciones de dichas medidas sobre las economías emergentes, en particular la situación de Argentina. Se examinan los efectos en los flujos de capital, la competitividad productiva y las estrategias monetarias que pueden adoptar los países afectados.

  2. El aumento de aranceles por parte de Estados Unidos ha despertado preocupación en distintos sectores económicos. Este enfoque, basado en la lógica empresarial de protección de activos y rentabilidad, ha generado distorsiones en los mercados internacionales. En este contexto, se plantea un análisis sobre cómo estas decisiones pueden afectar a economías como la argentina y cuáles podrían ser las respuestas adecuadas.

  3. Impacto Económico de los Aranceles Las medidas implementadas incluyen incrementos del 25% a exportaciones provenientes de Canadá y México, así como un 10% adicional sobre China. En el corto plazo, esto fortalece la economía estadounidense al atraer capitales internacionales hacia sus mercados financieros. No obstante, el efecto adverso recae sobre economías más débiles, generando una reasignación de flujos financieros que podría derivar en problemas estructurales en países con alta dependencia del comercio internacional.

  4. Reconfiguración del Flujo de Capitales Se observa un fenómeno de “fly to quality”, donde los inversionistas reorientan sus recursos hacia activos estadounidenses. Esto limita el acceso de economías emergentes a financiamiento externo, lo que afecta particularmente a países con altos niveles de riesgo. En el caso de Argentina, cuyo riesgo soberano supera los 700 puntos básicos, la situación se torna aún más crítica, dado que la atracción de inversores se ve disminuida en un contexto de mayor incertidumbre global.

  5. Implicaciones sobre el Tipo de Cambio y la Inflación El sistema de control de cambios vigente en Argentina ha generado un tipo de cambio intervenido, con valores que no reflejan la realidad del mercado. Si se produce una flexibilización de estas restricciones, es probable que el dólar experimente una corrección al alza, aunque sin necesariamente traducirse en un fuerte impacto inflacionario. Se estima que un ajuste del 20-30% en el tipo de cambio podría generar un nuevo equilibrio en los precios relativos sin desencadenar una espiral inflacionaria descontrolada.

  6. Dificultades en la Determinación del Tipo de Cambio Adecuado El debate sobre la existencia de un atraso cambiario es complejo, dado que el tipo de cambio no solo incorpora la inflación interna y externa, sino también factores como la productividad. En el caso de Argentina, la falta de mejoras sustanciales en productividad respecto a economías desarrolladas implica que el valor del tipo de cambio de equilibrio podría ser mayor al estimado por algunos análisis convencionales.

  7. Posibilidades de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos La posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos presenta desafíos significativos dentro del marco del Mercosur. La firma de un tratado sin consenso regional podría generar sanciones o exclusiones dentro del bloque sudamericano. Adicionalmente, la reciente imposición de aranceles a socios comerciales con acuerdos vigentes sugiere que tales convenios no garantizan estabilidad en el comercio bilateral.

  8. Las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos han generado un cambio en la dinámica del comercio internacional y los flujos de capital. En este escenario, economías emergentes como Argentina deben evaluar estrategias que les permitan adaptarse a las nuevas condiciones, minimizando riesgos y aprovechando oportunidades en un entorno global cada vez más desafiante.

Impacto políticas arancelarias de Estados Unidos en la economía argentina

Impacto de las políticas arancelarias de Estados Unidos en la economía argentina

05/03/2025

Diego Dequino

  1. Las recientes políticas arancelarias implementadas por Estados Unidos han generado un impacto significativo en la economía global. Analizamos las implicaciones de dichas medidas sobre las economías emergentes, en particular la situación de Argentina. Se examinan los efectos en los flujos de capital, la competitividad productiva y las estrategias monetarias que pueden adoptar los países afectados.

  2. El aumento de aranceles por parte de Estados Unidos ha despertado preocupación en distintos sectores económicos. Este enfoque, basado en la lógica empresarial de protección de activos y rentabilidad, ha generado distorsiones en los mercados internacionales. En este contexto, se plantea un análisis sobre cómo estas decisiones pueden afectar a economías como la argentina y cuáles podrían ser las respuestas adecuadas.

  3. Impacto Económico de los Aranceles Las medidas implementadas incluyen incrementos del 25% a exportaciones provenientes de Canadá y México, así como un 10% adicional sobre China. En el corto plazo, esto fortalece la economía estadounidense al atraer capitales internacionales hacia sus mercados financieros. No obstante, el efecto adverso recae sobre economías más débiles, generando una reasignación de flujos financieros que podría derivar en problemas estructurales en países con alta dependencia del comercio internacional.

  4. Reconfiguración del Flujo de Capitales Se observa un fenómeno de “fly to quality”, donde los inversionistas reorientan sus recursos hacia activos estadounidenses. Esto limita el acceso de economías emergentes a financiamiento externo, lo que afecta particularmente a países con altos niveles de riesgo. En el caso de Argentina, cuyo riesgo soberano supera los 700 puntos básicos, la situación se torna aún más crítica, dado que la atracción de inversores se ve disminuida en un contexto de mayor incertidumbre global.

  5. Implicaciones sobre el Tipo de Cambio y la Inflación El sistema de control de cambios vigente en Argentina ha generado un tipo de cambio intervenido, con valores que no reflejan la realidad del mercado. Si se produce una flexibilización de estas restricciones, es probable que el dólar experimente una corrección al alza, aunque sin necesariamente traducirse en un fuerte impacto inflacionario. Se estima que un ajuste del 20-30% en el tipo de cambio podría generar un nuevo equilibrio en los precios relativos sin desencadenar una espiral inflacionaria descontrolada.

  6. Dificultades en la Determinación del Tipo de Cambio Adecuado El debate sobre la existencia de un atraso cambiario es complejo, dado que el tipo de cambio no solo incorpora la inflación interna y externa, sino también factores como la productividad. En el caso de Argentina, la falta de mejoras sustanciales en productividad respecto a economías desarrolladas implica que el valor del tipo de cambio de equilibrio podría ser mayor al estimado por algunos análisis convencionales.

  7. Posibilidades de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos La posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos presenta desafíos significativos dentro del marco del Mercosur. La firma de un tratado sin consenso regional podría generar sanciones o exclusiones dentro del bloque sudamericano. Adicionalmente, la reciente imposición de aranceles a socios comerciales con acuerdos vigentes sugiere que tales convenios no garantizan estabilidad en el comercio bilateral.

  8. Las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos han generado un cambio en la dinámica del comercio internacional y los flujos de capital. En este escenario, economías emergentes como Argentina deben evaluar estrategias que les permitan adaptarse a las nuevas condiciones, minimizando riesgos y aprovechando oportunidades en un entorno global cada vez más desafiante.

Balance 2024 y perspectivas 2025

Depresión, sprint y endurance: tres locos años en lo económico

Diego Dequino, 26 de diciembre 2024

(También en La Voz del Interior)


La gestión económica del gobierno del presidente Milei durante 2024 merece ser aprobada, aunque con matices. 

El gobierno recibió una situación compleja y, pese a ello, logró encauzar su programa hacia un objetivo claro. 

La estrategia de poner foco en el gasto público y reducir la emisión monetaria descontrolada fue fundamental para sortear varios obstáculos. 

Sin embargo, este año ha sido uno de “brocha gorda”, centrándose en medidas generales y ajustes amplios. 

El desafío para 2025 y 2026 será pasar a un enfoque de “pinceles finos”, implementando soluciones más detalladas y precisas.

Un ejemplo de ello fue la reciente eliminación del último tramo del impuesto PAIS, con un costo fiscal de aproximadamente cinco mil millones de dólares para 2025, podría haberse balanceado mejor reduciendo también las retenciones a las exportaciones.

Este tipo de decisiones deberán ajustarse en el futuro para encontrar el punto justo entre equilibrar las finanzas públicas y fortalecer a la economía del país.

Cambios en la dinámica económica

El año 2024 estuvo marcado por un ritmo de “sprint”: la bolsa subió, los bonos también, el dólar quedó a raya y la inflación disminuyó. 

Sin embargo, la economía no puede mantenerse en este estado de aceleración constante. 

A partir del primer trimestre de 2025 será necesario migrar hacia un modo “endurance” o de resistencia, para lograr afianzar un proceso sostenido en ciertas variables críticas, pero que a su vez permita retomar la senda del crecimiento económico.

La sobreexaltación de logros que no debería ameritar tanto entusiasmo, como la recuperación del poder adquisitivo entre los sectores asalariados, serán aspectos que en la carrera económica de la resistencia dejarán de lucir.

Los salarios y jubilaciones siguen significativamente retrasados, con una pérdida de poder adquisitivo que oscila entre el 25 % y el 50 % comparado con 2017. 

Este escenario requerirá una estrategia de recomposición que tomará tiempo, al menos varios años.

Sectores ganadores y perdedores

En el año 2024 comenzó un remapeo de los sectores ganadores y perdedores de la economía, algo que por cierto reclamaba el entramado económico luego de una larga década de estancamiento.

El complejo agroindustrial, nuestro sector más competitivo y con un entramado social consolidado durante 150 años, mientras sigan vigentes las retenciones y el cepo cambiario, deberá continuar defendiéndose solito como históricamente lo hizo, para beneficio de toda la Argentina.

Otros sectores han sido beneficiados en este remapeo: energía, petróleo, minería y servicios públicos de gestión privada, son claros ejemplos. 

Sin embargo, ello se ha dado a costa de privilegios fiscales y cambiarios de largo plazo, así como aumentos tarifarios que, aunque necesarios para la autosustentabilidad de los servicios, impactaron negativamente entre los consumidores.

En contraste, sectores como el comercio, la industria y la construcción podrían seguir fluctuando según las condiciones del mercado, la evolución del poder adquisitivo y la disponibilidad de crédito. 

Además, persiste la incertidumbre sobre la sostenibilidad respecto del tipo de cambio actual, un tema que podría generar tensiones en el futuro.

La herencia recibida y los avances logrados

El gobierno ha subrayado la pesada herencia recibida: alta inflación, deuda significativa, déficit fiscal y emisión monetaria descontrolada.

Esta situación combinada nos llevó como país al borde de un estallido hiperinflacionario y una recesión severa en la actividad económica. 

Desde mayo de 2024, parece haberse detenido la caída de la actividad económica, aunque con un comportamiento serpenteante, dependiendo del sector.

Medidas como el blanqueo de capitales ayudaron a dinamizar la economía, pero esta recuperación se basa en un stock de recursos y no en un flujo constante, lo que limita su sostenibilidad. 

El ajuste en las tarifas públicas pendientes, en el orden del 30% junto con la eliminación progresiva del cepo cambiario, continúan siendo desafíos cruciales.

Desafíos a futuro

Proyectos como Vaca Muerta y otras inversiones energéticas ofrecen esperanza, pero su impacto no será inmediato. 

La recuperación económica dependerá de la capacidad de implementar políticas sostenibles y fomentar la confianza.

Aunque se proyecta un crecimiento de cuatro o cinco puntos en 2025, esto apenas compensará lo perdido en 2023 y 2024.

Pero quizá, el mayor obstáculo estructural de la economía argentina radica en la baja participación laboral, derivado de una larga década de estancamiento económico y planes sociales desvinculados del mercado de trabajo.

Menos de la mitad de la población trabaja o busca trabajo, en comparación con países como Uruguay y Estados Unidos, donde dos de cada tres personas están activas en el mercado laboral.

Eso implica para nuestro país más de tres millones de desocupados potenciales e invisibles.

Este problema exige una solución firme y definida tanto en lo económico para evitar que el crecimiento sea efímero, como en la dimensión social para impedir que la convivencia sea envilecida.

La percepción internacional y el futuro

En el ámbito internacional, Milei ha captado atención por su enfoque de ajuste estructural. 

Su capacidad para implementar medidas significativas sin provocar protestas masivas es vista con admiración.

No obstante, un cambio profundo en la economía y la cultura política del país requerirá tiempo y consistencia.

El balance de este año muestra avances importantes, pero también deja en claro los desafíos que persisten. 

El gobierno deberá mantener el enfoque, ajustar estrategias según las circunstancias y preparar a la sociedad para los retos a largo plazo.

Si el año 2023 se caracterizó en lo económico por lo depresivo, el año 2024 se destacó por el sprint financiero y el entusiasmo.

Pero el próximo 2025 será el año de inicio de una carrera del tipo endurance, de resistencia o de aguante.

En el 2025 comienza el verdadero desafío para la economía argentina cuando sea puesta a prueba en sostener los nuevos estándares de crecimiento, los nuevos acuerdos colectivos sobre la distribución de la riqueza y las nuevas expectativas sociales sobre el bienestar.

Balance 2024 y perspectivas 2025

Depresión, sprint y endurance: tres locos años en lo económico

Diego Dequino, 26 de diciembre 2024

(También en La Voz del Interior)


La gestión económica del gobierno del presidente Milei durante 2024 merece ser aprobada, aunque con matices. 

El gobierno recibió una situación compleja y, pese a ello, logró encauzar su programa hacia un objetivo claro. 

La estrategia de poner foco en el gasto público y reducir la emisión monetaria descontrolada fue fundamental para sortear varios obstáculos. 

Sin embargo, este año ha sido uno de “brocha gorda”, centrándose en medidas generales y ajustes amplios. 

El desafío para 2025 y 2026 será pasar a un enfoque de “pinceles finos”, implementando soluciones más detalladas y precisas.

Un ejemplo de ello fue la reciente eliminación del último tramo del impuesto PAIS, con un costo fiscal de aproximadamente cinco mil millones de dólares para 2025, podría haberse balanceado mejor reduciendo también las retenciones a las exportaciones.

Este tipo de decisiones deberán ajustarse en el futuro para encontrar el punto justo entre equilibrar las finanzas públicas y fortalecer a la economía del país.

Cambios en la dinámica económica

El año 2024 estuvo marcado por un ritmo de “sprint”: la bolsa subió, los bonos también, el dólar quedó a raya y la inflación disminuyó. 

Sin embargo, la economía no puede mantenerse en este estado de aceleración constante. 

A partir del primer trimestre de 2025 será necesario migrar hacia un modo “endurance” o de resistencia, para lograr afianzar un proceso sostenido en ciertas variables críticas, pero que a su vez permita retomar la senda del crecimiento económico.

La sobreexaltación de logros que no debería ameritar tanto entusiasmo, como la recuperación del poder adquisitivo entre los sectores asalariados, serán aspectos que en la carrera económica de la resistencia dejarán de lucir.

Los salarios y jubilaciones siguen significativamente retrasados, con una pérdida de poder adquisitivo que oscila entre el 25 % y el 50 % comparado con 2017. 

Este escenario requerirá una estrategia de recomposición que tomará tiempo, al menos varios años.

Sectores ganadores y perdedores

En el año 2024 comenzó un remapeo de los sectores ganadores y perdedores de la economía, algo que por cierto reclamaba el entramado económico luego de una larga década de estancamiento.

El complejo agroindustrial, nuestro sector más competitivo y con un entramado social consolidado durante 150 años, mientras sigan vigentes las retenciones y el cepo cambiario, deberá continuar defendiéndose solito como históricamente lo hizo, para beneficio de toda la Argentina.

Otros sectores han sido beneficiados en este remapeo: energía, petróleo, minería y servicios públicos de gestión privada, son claros ejemplos. 

Sin embargo, ello se ha dado a costa de privilegios fiscales y cambiarios de largo plazo, así como aumentos tarifarios que, aunque necesarios para la autosustentabilidad de los servicios, impactaron negativamente entre los consumidores.

En contraste, sectores como el comercio, la industria y la construcción podrían seguir fluctuando según las condiciones del mercado, la evolución del poder adquisitivo y la disponibilidad de crédito. 

Además, persiste la incertidumbre sobre la sostenibilidad respecto del tipo de cambio actual, un tema que podría generar tensiones en el futuro.

La herencia recibida y los avances logrados

El gobierno ha subrayado la pesada herencia recibida: alta inflación, deuda significativa, déficit fiscal y emisión monetaria descontrolada.

Esta situación combinada nos llevó como país al borde de un estallido hiperinflacionario y una recesión severa en la actividad económica. 

Desde mayo de 2024, parece haberse detenido la caída de la actividad económica, aunque con un comportamiento serpenteante, dependiendo del sector.

Medidas como el blanqueo de capitales ayudaron a dinamizar la economía, pero esta recuperación se basa en un stock de recursos y no en un flujo constante, lo que limita su sostenibilidad. 

El ajuste en las tarifas públicas pendientes, en el orden del 30% junto con la eliminación progresiva del cepo cambiario, continúan siendo desafíos cruciales.

Desafíos a futuro

Proyectos como Vaca Muerta y otras inversiones energéticas ofrecen esperanza, pero su impacto no será inmediato. 

La recuperación económica dependerá de la capacidad de implementar políticas sostenibles y fomentar la confianza.

Aunque se proyecta un crecimiento de cuatro o cinco puntos en 2025, esto apenas compensará lo perdido en 2023 y 2024.

Pero quizá, el mayor obstáculo estructural de la economía argentina radica en la baja participación laboral, derivado de una larga década de estancamiento económico y planes sociales desvinculados del mercado de trabajo.

Menos de la mitad de la población trabaja o busca trabajo, en comparación con países como Uruguay y Estados Unidos, donde dos de cada tres personas están activas en el mercado laboral.

Eso implica para nuestro país más de tres millones de desocupados potenciales e invisibles.

Este problema exige una solución firme y definida tanto en lo económico para evitar que el crecimiento sea efímero, como en la dimensión social para impedir que la convivencia sea envilecida.

La percepción internacional y el futuro

En el ámbito internacional, Milei ha captado atención por su enfoque de ajuste estructural. 

Su capacidad para implementar medidas significativas sin provocar protestas masivas es vista con admiración.

No obstante, un cambio profundo en la economía y la cultura política del país requerirá tiempo y consistencia.

El balance de este año muestra avances importantes, pero también deja en claro los desafíos que persisten. 

El gobierno deberá mantener el enfoque, ajustar estrategias según las circunstancias y preparar a la sociedad para los retos a largo plazo.

Si el año 2023 se caracterizó en lo económico por lo depresivo, el año 2024 se destacó por el sprint financiero y el entusiasmo.

Pero el próximo 2025 será el año de inicio de una carrera del tipo endurance, de resistencia o de aguante.

En el 2025 comienza el verdadero desafío para la economía argentina cuando sea puesta a prueba en sostener los nuevos estándares de crecimiento, los nuevos acuerdos colectivos sobre la distribución de la riqueza y las nuevas expectativas sociales sobre el bienestar.

Balance 2024 y perspectivas 2025

Depresión, sprint y endurance: tres locos años en lo económico

Diego Dequino, 26 de diciembre 2024

(También en La Voz del Interior)


La gestión económica del gobierno del presidente Milei durante 2024 merece ser aprobada, aunque con matices. 

El gobierno recibió una situación compleja y, pese a ello, logró encauzar su programa hacia un objetivo claro. 

La estrategia de poner foco en el gasto público y reducir la emisión monetaria descontrolada fue fundamental para sortear varios obstáculos. 

Sin embargo, este año ha sido uno de “brocha gorda”, centrándose en medidas generales y ajustes amplios. 

El desafío para 2025 y 2026 será pasar a un enfoque de “pinceles finos”, implementando soluciones más detalladas y precisas.

Un ejemplo de ello fue la reciente eliminación del último tramo del impuesto PAIS, con un costo fiscal de aproximadamente cinco mil millones de dólares para 2025, podría haberse balanceado mejor reduciendo también las retenciones a las exportaciones.

Este tipo de decisiones deberán ajustarse en el futuro para encontrar el punto justo entre equilibrar las finanzas públicas y fortalecer a la economía del país.

Cambios en la dinámica económica

El año 2024 estuvo marcado por un ritmo de “sprint”: la bolsa subió, los bonos también, el dólar quedó a raya y la inflación disminuyó. 

Sin embargo, la economía no puede mantenerse en este estado de aceleración constante. 

A partir del primer trimestre de 2025 será necesario migrar hacia un modo “endurance” o de resistencia, para lograr afianzar un proceso sostenido en ciertas variables críticas, pero que a su vez permita retomar la senda del crecimiento económico.

La sobreexaltación de logros que no debería ameritar tanto entusiasmo, como la recuperación del poder adquisitivo entre los sectores asalariados, serán aspectos que en la carrera económica de la resistencia dejarán de lucir.

Los salarios y jubilaciones siguen significativamente retrasados, con una pérdida de poder adquisitivo que oscila entre el 25 % y el 50 % comparado con 2017. 

Este escenario requerirá una estrategia de recomposición que tomará tiempo, al menos varios años.

Sectores ganadores y perdedores

En el año 2024 comenzó un remapeo de los sectores ganadores y perdedores de la economía, algo que por cierto reclamaba el entramado económico luego de una larga década de estancamiento.

El complejo agroindustrial, nuestro sector más competitivo y con un entramado social consolidado durante 150 años, mientras sigan vigentes las retenciones y el cepo cambiario, deberá continuar defendiéndose solito como históricamente lo hizo, para beneficio de toda la Argentina.

Otros sectores han sido beneficiados en este remapeo: energía, petróleo, minería y servicios públicos de gestión privada, son claros ejemplos. 

Sin embargo, ello se ha dado a costa de privilegios fiscales y cambiarios de largo plazo, así como aumentos tarifarios que, aunque necesarios para la autosustentabilidad de los servicios, impactaron negativamente entre los consumidores.

En contraste, sectores como el comercio, la industria y la construcción podrían seguir fluctuando según las condiciones del mercado, la evolución del poder adquisitivo y la disponibilidad de crédito. 

Además, persiste la incertidumbre sobre la sostenibilidad respecto del tipo de cambio actual, un tema que podría generar tensiones en el futuro.

La herencia recibida y los avances logrados

El gobierno ha subrayado la pesada herencia recibida: alta inflación, deuda significativa, déficit fiscal y emisión monetaria descontrolada.

Esta situación combinada nos llevó como país al borde de un estallido hiperinflacionario y una recesión severa en la actividad económica. 

Desde mayo de 2024, parece haberse detenido la caída de la actividad económica, aunque con un comportamiento serpenteante, dependiendo del sector.

Medidas como el blanqueo de capitales ayudaron a dinamizar la economía, pero esta recuperación se basa en un stock de recursos y no en un flujo constante, lo que limita su sostenibilidad. 

El ajuste en las tarifas públicas pendientes, en el orden del 30% junto con la eliminación progresiva del cepo cambiario, continúan siendo desafíos cruciales.

Desafíos a futuro

Proyectos como Vaca Muerta y otras inversiones energéticas ofrecen esperanza, pero su impacto no será inmediato. 

La recuperación económica dependerá de la capacidad de implementar políticas sostenibles y fomentar la confianza.

Aunque se proyecta un crecimiento de cuatro o cinco puntos en 2025, esto apenas compensará lo perdido en 2023 y 2024.

Pero quizá, el mayor obstáculo estructural de la economía argentina radica en la baja participación laboral, derivado de una larga década de estancamiento económico y planes sociales desvinculados del mercado de trabajo.

Menos de la mitad de la población trabaja o busca trabajo, en comparación con países como Uruguay y Estados Unidos, donde dos de cada tres personas están activas en el mercado laboral.

Eso implica para nuestro país más de tres millones de desocupados potenciales e invisibles.

Este problema exige una solución firme y definida tanto en lo económico para evitar que el crecimiento sea efímero, como en la dimensión social para impedir que la convivencia sea envilecida.

La percepción internacional y el futuro

En el ámbito internacional, Milei ha captado atención por su enfoque de ajuste estructural. 

Su capacidad para implementar medidas significativas sin provocar protestas masivas es vista con admiración.

No obstante, un cambio profundo en la economía y la cultura política del país requerirá tiempo y consistencia.

El balance de este año muestra avances importantes, pero también deja en claro los desafíos que persisten. 

El gobierno deberá mantener el enfoque, ajustar estrategias según las circunstancias y preparar a la sociedad para los retos a largo plazo.

Si el año 2023 se caracterizó en lo económico por lo depresivo, el año 2024 se destacó por el sprint financiero y el entusiasmo.

Pero el próximo 2025 será el año de inicio de una carrera del tipo endurance, de resistencia o de aguante.

En el 2025 comienza el verdadero desafío para la economía argentina cuando sea puesta a prueba en sostener los nuevos estándares de crecimiento, los nuevos acuerdos colectivos sobre la distribución de la riqueza y las nuevas expectativas sociales sobre el bienestar.