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Para bajar rápido la inflación, la economía real debería sufrir

INFLACIÓN ARGENTINA 2023

Diego Dequino

14/03/2023

Sin moneda no hay crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

Al margen del valor del índice de inflación en febrero y marzo 2023, objetivamente el gobierno DUPLICÓ LA INFLACIÓN EN SOLO 1 AÑO. La inflación interanual pasó de 52% a enero 2022, al 99% a enero 2023.

Febrero y marzo según las previsiones indican que la tasa mensual se sostendrá en valores cercanos al 6%, ergo hay que estar dispuestos a una inflación anual cercana al 100%. La única manera en el corto plazo de que la inflación se reduzca significativamente será a costa que la  economía real se resquebraje y sufra.

Solamente a partir de diciembre 2023, con nuevas expectativas, se tendrá posibilidad de frenar y corregir la inflación con menor daño al entramado productivo, pero para ello falta un largo trecho.

La economía argentina hoy verifica cuatro teorías sobre el origen de la inflación:

1)Inflación Monetarista desatada con Guzmán cuando decidió monetizar un déficit fiscal extraordinario por la pandemia, sin prestar atención a la formación de ahorro privado y el financiamiento de la inversión.

2)Inflación Inercial porque entre la gestión de Guzmán y de Massa decidieron expandir hasta límites nunca registrados en los últimos 22 años las indexaciones de los contratos de la economía. Esto alcanza la deuda del estado en bonos CER, hasta paritarias abiertas cada tres meses, la ley de alquileres, el tipo de cambio oficial y los distintos tipos de cambio de nicho como los soja I y II más otros

3)Inflación por puja distributiva desde que Massa se hizo cargo del Ministerio de Economía al poner al Estado en el medio de patrones y trabajadores, para dirimir semana a semana y sector por sector cuánto aumento de costo y cuanto aumento de precio final se debe aplicar.

4)Inflación estructural ya que el modelo de producción propuesto no puede salir de sus propios límites a la creación de oferta, la oferta de nuestra economía en los precios core de la función de producción general de la economía continúan siendo inelástica a las señales de precios. Los excesos de oferta se acumulan sin vender, y solamente se liquidan por oportunidad de precio corregido al alza en ventanas temporales.

El gobierno realiza un malabarismo complejo e ininteligible mes a mes entre precios regulados que suelta de a uno o dos como los combustibles y los servicios públicos; precios núcleo sobre los cuáles intenta ejercer presión con la estrategia de precios cuidados que nunca alcanza ni en cantidad de la canasta ni en valores; y los precios estacionales que suelen jugarle una mala pasada ya que estos se suelen asociar al mejores resultados en sectores de la economía real que buscan renta extra con precios altos cuando tienen la posibilidad de liquidar sus stocks de bienes (ej frutas, verduras) y servicios (ej turismo).

Argentina no tiene un plan antiinflacionario, porque no hay ninguna mecánica establecida. Sólo se escuchan opiniones, pero no se visualizan objetivos claros que organicen acciones eficaces de reducción de la inflación.

La inflación muy alta sostenida en el tiempo produce tres efectos devastadores sobre la producción económica:

  1. No permite que exista un sistema de precios que transmita referencias hacia la organización de la producción, aumentando a valores irrisorios el riesgo de la inversión. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin un sistema de precios definido.

  2. Nos acerca cada día un poco más al umbral de quedarnos sin moneda e incluso tener un crowding out contra el dólar como medio de pago. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin moneda.

  3. El Estado corre todos los días un poco más a los privados del mercado de crédito, financia su déficit con todo el ahorro formal de la economía, sometiendo a los privados a un crowding out total del crédito disponible . Ningún país puede crecer de forma sostenida sin crédito.

En cuanto a la salida, diremos que el bimonetarismo es la última escala antes de llegar a la dolarización de la economía. Así las cosas nos enfilamos a un sistema bimonetario ligado a un amplio blanqueo de tenencias de moneda extranjera, que podrá ser la solución rápida para controlar la inflación aunque tendrá consecuencias sobre la economía real.

Para bajar rápido la inflación, la economía real debería sufrir

INFLACIÓN ARGENTINA 2023

Diego Dequino

14/03/2023

Sin moneda no hay crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

Al margen del valor del índice de inflación en febrero y marzo 2023, objetivamente el gobierno DUPLICÓ LA INFLACIÓN EN SOLO 1 AÑO. La inflación interanual pasó de 52% a enero 2022, al 99% a enero 2023.

Febrero y marzo según las previsiones indican que la tasa mensual se sostendrá en valores cercanos al 6%, ergo hay que estar dispuestos a una inflación anual cercana al 100%. La única manera en el corto plazo de que la inflación se reduzca significativamente será a costa que la  economía real se resquebraje y sufra.

Solamente a partir de diciembre 2023, con nuevas expectativas, se tendrá posibilidad de frenar y corregir la inflación con menor daño al entramado productivo, pero para ello falta un largo trecho.

La economía argentina hoy verifica cuatro teorías sobre el origen de la inflación:

1)Inflación Monetarista desatada con Guzmán cuando decidió monetizar un déficit fiscal extraordinario por la pandemia, sin prestar atención a la formación de ahorro privado y el financiamiento de la inversión.

2)Inflación Inercial porque entre la gestión de Guzmán y de Massa decidieron expandir hasta límites nunca registrados en los últimos 22 años las indexaciones de los contratos de la economía. Esto alcanza la deuda del estado en bonos CER, hasta paritarias abiertas cada tres meses, la ley de alquileres, el tipo de cambio oficial y los distintos tipos de cambio de nicho como los soja I y II más otros

3)Inflación por puja distributiva desde que Massa se hizo cargo del Ministerio de Economía al poner al Estado en el medio de patrones y trabajadores, para dirimir semana a semana y sector por sector cuánto aumento de costo y cuanto aumento de precio final se debe aplicar.

4)Inflación estructural ya que el modelo de producción propuesto no puede salir de sus propios límites a la creación de oferta, la oferta de nuestra economía en los precios core de la función de producción general de la economía continúan siendo inelástica a las señales de precios. Los excesos de oferta se acumulan sin vender, y solamente se liquidan por oportunidad de precio corregido al alza en ventanas temporales.

El gobierno realiza un malabarismo complejo e ininteligible mes a mes entre precios regulados que suelta de a uno o dos como los combustibles y los servicios públicos; precios núcleo sobre los cuáles intenta ejercer presión con la estrategia de precios cuidados que nunca alcanza ni en cantidad de la canasta ni en valores; y los precios estacionales que suelen jugarle una mala pasada ya que estos se suelen asociar al mejores resultados en sectores de la economía real que buscan renta extra con precios altos cuando tienen la posibilidad de liquidar sus stocks de bienes (ej frutas, verduras) y servicios (ej turismo).

Argentina no tiene un plan antiinflacionario, porque no hay ninguna mecánica establecida. Sólo se escuchan opiniones, pero no se visualizan objetivos claros que organicen acciones eficaces de reducción de la inflación.

La inflación muy alta sostenida en el tiempo produce tres efectos devastadores sobre la producción económica:

  1. No permite que exista un sistema de precios que transmita referencias hacia la organización de la producción, aumentando a valores irrisorios el riesgo de la inversión. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin un sistema de precios definido.

  2. Nos acerca cada día un poco más al umbral de quedarnos sin moneda e incluso tener un crowding out contra el dólar como medio de pago. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin moneda.

  3. El Estado corre todos los días un poco más a los privados del mercado de crédito, financia su déficit con todo el ahorro formal de la economía, sometiendo a los privados a un crowding out total del crédito disponible . Ningún país puede crecer de forma sostenida sin crédito.

En cuanto a la salida, diremos que el bimonetarismo es la última escala antes de llegar a la dolarización de la economía. Así las cosas nos enfilamos a un sistema bimonetario ligado a un amplio blanqueo de tenencias de moneda extranjera, que podrá ser la solución rápida para controlar la inflación aunque tendrá consecuencias sobre la economía real.

Para bajar rápido la inflación, la economía real debería sufrir

INFLACIÓN ARGENTINA 2023

Diego Dequino

14/03/2023

Sin moneda no hay crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

Al margen del valor del índice de inflación en febrero y marzo 2023, objetivamente el gobierno DUPLICÓ LA INFLACIÓN EN SOLO 1 AÑO. La inflación interanual pasó de 52% a enero 2022, al 99% a enero 2023.

Febrero y marzo según las previsiones indican que la tasa mensual se sostendrá en valores cercanos al 6%, ergo hay que estar dispuestos a una inflación anual cercana al 100%. La única manera en el corto plazo de que la inflación se reduzca significativamente será a costa que la  economía real se resquebraje y sufra.

Solamente a partir de diciembre 2023, con nuevas expectativas, se tendrá posibilidad de frenar y corregir la inflación con menor daño al entramado productivo, pero para ello falta un largo trecho.

La economía argentina hoy verifica cuatro teorías sobre el origen de la inflación:

1)Inflación Monetarista desatada con Guzmán cuando decidió monetizar un déficit fiscal extraordinario por la pandemia, sin prestar atención a la formación de ahorro privado y el financiamiento de la inversión.

2)Inflación Inercial porque entre la gestión de Guzmán y de Massa decidieron expandir hasta límites nunca registrados en los últimos 22 años las indexaciones de los contratos de la economía. Esto alcanza la deuda del estado en bonos CER, hasta paritarias abiertas cada tres meses, la ley de alquileres, el tipo de cambio oficial y los distintos tipos de cambio de nicho como los soja I y II más otros

3)Inflación por puja distributiva desde que Massa se hizo cargo del Ministerio de Economía al poner al Estado en el medio de patrones y trabajadores, para dirimir semana a semana y sector por sector cuánto aumento de costo y cuanto aumento de precio final se debe aplicar.

4)Inflación estructural ya que el modelo de producción propuesto no puede salir de sus propios límites a la creación de oferta, la oferta de nuestra economía en los precios core de la función de producción general de la economía continúan siendo inelástica a las señales de precios. Los excesos de oferta se acumulan sin vender, y solamente se liquidan por oportunidad de precio corregido al alza en ventanas temporales.

El gobierno realiza un malabarismo complejo e ininteligible mes a mes entre precios regulados que suelta de a uno o dos como los combustibles y los servicios públicos; precios núcleo sobre los cuáles intenta ejercer presión con la estrategia de precios cuidados que nunca alcanza ni en cantidad de la canasta ni en valores; y los precios estacionales que suelen jugarle una mala pasada ya que estos se suelen asociar al mejores resultados en sectores de la economía real que buscan renta extra con precios altos cuando tienen la posibilidad de liquidar sus stocks de bienes (ej frutas, verduras) y servicios (ej turismo).

Argentina no tiene un plan antiinflacionario, porque no hay ninguna mecánica establecida. Sólo se escuchan opiniones, pero no se visualizan objetivos claros que organicen acciones eficaces de reducción de la inflación.

La inflación muy alta sostenida en el tiempo produce tres efectos devastadores sobre la producción económica:

  1. No permite que exista un sistema de precios que transmita referencias hacia la organización de la producción, aumentando a valores irrisorios el riesgo de la inversión. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin un sistema de precios definido.

  2. Nos acerca cada día un poco más al umbral de quedarnos sin moneda e incluso tener un crowding out contra el dólar como medio de pago. Ningún país puede crecer de forma sostenida sin moneda.

  3. El Estado corre todos los días un poco más a los privados del mercado de crédito, financia su déficit con todo el ahorro formal de la economía, sometiendo a los privados a un crowding out total del crédito disponible . Ningún país puede crecer de forma sostenida sin crédito.

En cuanto a la salida, diremos que el bimonetarismo es la última escala antes de llegar a la dolarización de la economía. Así las cosas nos enfilamos a un sistema bimonetario ligado a un amplio blanqueo de tenencias de moneda extranjera, que podrá ser la solución rápida para controlar la inflación aunque tendrá consecuencias sobre la economía real.

RECOMPRA DE BONOS LAS CLAVES DE LA MEDIDA

PARA FRENAR EL DÓLAR EL GOBIERNO RECOMPRA BONOS DE GUZMÁN

Diego Dequino

18/01/2023

El anuncio de la recompra de Bonos de Deuda Argentina en dólares por parte del gobierno pretende ser una medida de alto impacto mediático y tenue impacto financiero, en el corto plazo.

La medida tendrá un bajo o nulo impacto económico en el mediano plazo, aunque es probable sea un adelanto de operaciones financieras de mayor escala.

Los bonos señalados como objetivo de la recompra son los más cortos y de peor diseño de la horrible canasta de Guzmán en el canje de 2020.

Vender dólares

La operación es una respuesta al recalentamiento del dólar desde el 9 de enero último, luego que se pagaron cupones sobre estos mismos bonos.

Cuando se compran bonos con dólares en cantidad significativa, su precio en esa moneda sube.

Mientras se mantenga su valor en pesos, el dólar bolsa bajará.

El anuncio del Ministro Massa señaló la recompra de Bonos Ley Nueva York que vencen en 2029 y 2030, por USD1.000 millones.

La normativa emitida tiene diferencias notables con el anuncio, ya que menciona a todos los bonos en dólares emitidos en 2020 (que son once) como candidatos a la recompra, dejando fuera a los nominados en Euros. 

La normativa no indica el monto máximo de la recompra; no menciona de dónde surgirán los fondos para pagar; el procedimiento consta en una carilla a mano alzada; y para rematar no está firmada por el Ministro.

La banalidad del texto es contraria a la grandilocuencia del anuncio.

La medida en sí no difiere mucho de vender dólares.

Amistosos con los mercados

La medida intenta ser “market friendly” porque reconoce explícitamente la necesidad de volver a los mercados voluntarios de crédito.

Si bien el monto de recompra parece un valor menor, es significativo cuando se lo pone sobre los bonos elegidos.

La medida es prueba y quizá preludio de una operación mayor de reapalancamiento para recompra.

Una operación con estas características, pero diez veces superior, con fondos y bancos locales junto a internacionales de baja escala, le permitirá al gobierno una dosis significativa de mejora financiera.

Una transición ordenada entre el gobierno actual y el próximo podría tener un nuevo activo institucional valioso, dado el contexto: una mejor relación con los mercados voluntarios de crédito.

Debemos saber que para salir del laberinto kafkiano del cepo al dólar con sus múltiples valores en el que estamos metidos, se necesitará una vuelta a esos mercados.

El riesgo jurídico

Quienes compraron en días previos los bonos elegidos (GD29, GD30) podrán recoger ganancias en dólares del 10% al 15%, como mínimo.

Las controversias por esas ganancias extraordinarias que se producen en pocos días, tendrán como destinatarios a los funcionarios signatarios de la norma.

Por medidas similares con bonos, el ex Ministro Boudou fue denunciado penalmente hace una década, por el ex Diputado Claudio Lozano miembro de la coalición hoy gobernante.

El inside information y la cadena de responsabilidades serán las claves.

Incógnitas

Quedan pendientes ¿Cuáles fondos del Tesoro serán imputados para soportar la compra?

Qué hará el gobierno con los bonos recomprados. ¿Se cargarán como parte de las  Reservas del Banco Central? ¿Serán destruidos? ¿Integrarán una cartera de bonos para soportar nuevas operaciones en el futuro?

Massa con esta medida reafirma su rol de ministro político, donde lo técnico es supletorio y delegado.

Massa sobre las cenizas del ex Ministro protegido de un Premio Nobel, parece construir su próximo peldaño en la candidatura a Presidente. 

RECOMPRA DE BONOS LAS CLAVES DE LA MEDIDA

PARA FRENAR EL DÓLAR EL GOBIERNO RECOMPRA BONOS DE GUZMÁN

Diego Dequino

18/01/2023

El anuncio de la recompra de Bonos de Deuda Argentina en dólares por parte del gobierno pretende ser una medida de alto impacto mediático y tenue impacto financiero, en el corto plazo.

La medida tendrá un bajo o nulo impacto económico en el mediano plazo, aunque es probable sea un adelanto de operaciones financieras de mayor escala.

Los bonos señalados como objetivo de la recompra son los más cortos y de peor diseño de la horrible canasta de Guzmán en el canje de 2020.

Vender dólares

La operación es una respuesta al recalentamiento del dólar desde el 9 de enero último, luego que se pagaron cupones sobre estos mismos bonos.

Cuando se compran bonos con dólares en cantidad significativa, su precio en esa moneda sube.

Mientras se mantenga su valor en pesos, el dólar bolsa bajará.

El anuncio del Ministro Massa señaló la recompra de Bonos Ley Nueva York que vencen en 2029 y 2030, por USD1.000 millones.

La normativa emitida tiene diferencias notables con el anuncio, ya que menciona a todos los bonos en dólares emitidos en 2020 (que son once) como candidatos a la recompra, dejando fuera a los nominados en Euros. 

La normativa no indica el monto máximo de la recompra; no menciona de dónde surgirán los fondos para pagar; el procedimiento consta en una carilla a mano alzada; y para rematar no está firmada por el Ministro.

La banalidad del texto es contraria a la grandilocuencia del anuncio.

La medida en sí no difiere mucho de vender dólares.

Amistosos con los mercados

La medida intenta ser “market friendly” porque reconoce explícitamente la necesidad de volver a los mercados voluntarios de crédito.

Si bien el monto de recompra parece un valor menor, es significativo cuando se lo pone sobre los bonos elegidos.

La medida es prueba y quizá preludio de una operación mayor de reapalancamiento para recompra.

Una operación con estas características, pero diez veces superior, con fondos y bancos locales junto a internacionales de baja escala, le permitirá al gobierno una dosis significativa de mejora financiera.

Una transición ordenada entre el gobierno actual y el próximo podría tener un nuevo activo institucional valioso, dado el contexto: una mejor relación con los mercados voluntarios de crédito.

Debemos saber que para salir del laberinto kafkiano del cepo al dólar con sus múltiples valores en el que estamos metidos, se necesitará una vuelta a esos mercados.

El riesgo jurídico

Quienes compraron en días previos los bonos elegidos (GD29, GD30) podrán recoger ganancias en dólares del 10% al 15%, como mínimo.

Las controversias por esas ganancias extraordinarias que se producen en pocos días, tendrán como destinatarios a los funcionarios signatarios de la norma.

Por medidas similares con bonos, el ex Ministro Boudou fue denunciado penalmente hace una década, por el ex Diputado Claudio Lozano miembro de la coalición hoy gobernante.

El inside information y la cadena de responsabilidades serán las claves.

Incógnitas

Quedan pendientes ¿Cuáles fondos del Tesoro serán imputados para soportar la compra?

Qué hará el gobierno con los bonos recomprados. ¿Se cargarán como parte de las  Reservas del Banco Central? ¿Serán destruidos? ¿Integrarán una cartera de bonos para soportar nuevas operaciones en el futuro?

Massa con esta medida reafirma su rol de ministro político, donde lo técnico es supletorio y delegado.

Massa sobre las cenizas del ex Ministro protegido de un Premio Nobel, parece construir su próximo peldaño en la candidatura a Presidente. 

RECOMPRA DE BONOS LAS CLAVES DE LA MEDIDA

PARA FRENAR EL DÓLAR EL GOBIERNO RECOMPRA BONOS DE GUZMÁN

Diego Dequino

18/01/2023

El anuncio de la recompra de Bonos de Deuda Argentina en dólares por parte del gobierno pretende ser una medida de alto impacto mediático y tenue impacto financiero, en el corto plazo.

La medida tendrá un bajo o nulo impacto económico en el mediano plazo, aunque es probable sea un adelanto de operaciones financieras de mayor escala.

Los bonos señalados como objetivo de la recompra son los más cortos y de peor diseño de la horrible canasta de Guzmán en el canje de 2020.

Vender dólares

La operación es una respuesta al recalentamiento del dólar desde el 9 de enero último, luego que se pagaron cupones sobre estos mismos bonos.

Cuando se compran bonos con dólares en cantidad significativa, su precio en esa moneda sube.

Mientras se mantenga su valor en pesos, el dólar bolsa bajará.

El anuncio del Ministro Massa señaló la recompra de Bonos Ley Nueva York que vencen en 2029 y 2030, por USD1.000 millones.

La normativa emitida tiene diferencias notables con el anuncio, ya que menciona a todos los bonos en dólares emitidos en 2020 (que son once) como candidatos a la recompra, dejando fuera a los nominados en Euros. 

La normativa no indica el monto máximo de la recompra; no menciona de dónde surgirán los fondos para pagar; el procedimiento consta en una carilla a mano alzada; y para rematar no está firmada por el Ministro.

La banalidad del texto es contraria a la grandilocuencia del anuncio.

La medida en sí no difiere mucho de vender dólares.

Amistosos con los mercados

La medida intenta ser “market friendly” porque reconoce explícitamente la necesidad de volver a los mercados voluntarios de crédito.

Si bien el monto de recompra parece un valor menor, es significativo cuando se lo pone sobre los bonos elegidos.

La medida es prueba y quizá preludio de una operación mayor de reapalancamiento para recompra.

Una operación con estas características, pero diez veces superior, con fondos y bancos locales junto a internacionales de baja escala, le permitirá al gobierno una dosis significativa de mejora financiera.

Una transición ordenada entre el gobierno actual y el próximo podría tener un nuevo activo institucional valioso, dado el contexto: una mejor relación con los mercados voluntarios de crédito.

Debemos saber que para salir del laberinto kafkiano del cepo al dólar con sus múltiples valores en el que estamos metidos, se necesitará una vuelta a esos mercados.

El riesgo jurídico

Quienes compraron en días previos los bonos elegidos (GD29, GD30) podrán recoger ganancias en dólares del 10% al 15%, como mínimo.

Las controversias por esas ganancias extraordinarias que se producen en pocos días, tendrán como destinatarios a los funcionarios signatarios de la norma.

Por medidas similares con bonos, el ex Ministro Boudou fue denunciado penalmente hace una década, por el ex Diputado Claudio Lozano miembro de la coalición hoy gobernante.

El inside information y la cadena de responsabilidades serán las claves.

Incógnitas

Quedan pendientes ¿Cuáles fondos del Tesoro serán imputados para soportar la compra?

Qué hará el gobierno con los bonos recomprados. ¿Se cargarán como parte de las  Reservas del Banco Central? ¿Serán destruidos? ¿Integrarán una cartera de bonos para soportar nuevas operaciones en el futuro?

Massa con esta medida reafirma su rol de ministro político, donde lo técnico es supletorio y delegado.

Massa sobre las cenizas del ex Ministro protegido de un Premio Nobel, parece construir su próximo peldaño en la candidatura a Presidente. 

EL PESO ARGENTINO MÁS ALLÁ DE SUS LÍMITES

HOGUERA
Y CURANDEROS, LA ARGENTINA DE CREER O REVENTAR

 

DIEGO
DEQUINO

 

La economía
argentina en este año 2023 se juega el destino de su moneda.

Si fuese una
batalla medieval estaríamos poniendo en el centro del campo la bandera con la
cual se orienta a las tropas propias, a la vez que sirve para fijar objetivo
para los enemigos.

Perder para siempre
esa bandera, equivale a resignar una cuota de soberanía y con ello quitar
grados de libertad para la política propia.

Volverla a
enarbolar con nuevos bríos y colores, podrá ser la piedra filosofal para que el
país salga de la década de estancamiento que ingresó en 2012.

Todo el resto de
los esfuerzos que se nos pidan y medidas que se implemente serán solamente
parches, placebos o mera superchería.


La hoguera de los pesos

Sin moneda no hay
crédito, sin crédito no hay crecimiento, sin crecimiento sólo queda subsistir.

La salida en julio
de 2022 de Guzmán como ministro fue porque su diagnóstico y sus recetas no
convencían a la coalición de gobierno.

Sin embargo, Guzmán
negando las necesidades del país de mantenernos ligados a los mercados globales
de crédito para refinanciar pasivos de mala calidad, obtener confianza para
invertir y crecer, se ocupó meticulosamente de armar la hoguera perfecta para
quebrar la confianza en el peso.

A eso lo llamó
“desarrollar el mercado de pesos”, lo que no aclaró es que todos, pero todos
los pesos eran para financiar los desbalances del Estado, dejando a los
privados sin crédito.

La situación
alcanza ribetes extravagantes en este año que inicia, donde el gobierno
nacional prevé colocar $30 billones de deuda, repagar $23,6 billones y quedarse
con la diferencia para financiamiento neto por $6,4 billones.

Mientras el stock
total histórico vigente de créditos a privados, familias y empresas, apenas
alcanza los $7 billones.

El gobierno tomará
solamente en el año 2023 tantos pesos como todos los tomados por los privados
de forma histórica.

La economía y el curanderismo

En julio de 2022
ingresó el hábil ministro Massa, que rechazó diagnóstico y recetas, pasando a
ocuparse exclusivamente de los síntomas de los problemas macroeconómicos
argentinos.

Se pasó de tener un
médico que recetó mal y enfermó peor al paciente, a recurrir a las artes de
curanderismo para atenuar los síntomas.

Rituales económicos
de baja acción terapéutica intentan proveer los placebos necesarios para
mantener el efecto sugestivo benéfico sobre una economía que nunca creció y
apenas recuperó la caída.

En la gestión de
Massa vemos medidas heterodoxas y coyunturales, que logran mover la rueda de la
agenda circular de la economía argentina, pero sin avanzar.

Las medidas
económicas de los últimos meses parecen escritas con tiza de fácil borrado en
pizarrones de subastas semanales:

       
Canje de deuda
en pesos,
tres veces en cinco
meses.

       
Gotear
créditos del BID y la CAF.

       
Gotear viejos
créditos de infraestructura y cambiar el swap de monedas con China.

       
Precios de
oportunidad para el dólar: soja I, soja II, coldplay, ahorro, netflix, turista
de ida y de vuelta, Qatar, cripto, etc, etc.

       
Precios,
algunos, que se acuerdan por pocos meses.

       
Planes de
cuotas fijas que ocultan tasas usuarias o subsidios digitados.

       
Creación y
modificación de diversos registros para exportar e importar.

       
Monotributos
varios: social, tech chico, tech grande.

       
Nuevo proyecto
de blanqueo de capitales como consecuencia de un acuerdo de intercambio de
información con un país, USA.

       
Nuevos
impuestos sobre instrumentos financieros del propio estado que por definición
son exentos, ello para cubrir agujeros de juicios perdidos.

 

Peso sin piso, dólar sin techo

 

Desde el inicio de
la pandemia:

 

       
El dólar
oficial creció 185%.

       
La inflación
creció 280%.

       
El dólar blue
y CCL crecieron 320% aproximadamente.

       
El tipo de
cambio de conversión o de equilibrio de corto plazo subió 380%.

     Los pasivos
remunerados del Banco Central, Leliq y Pases, crecieron 666% al momento de
escribir esta columna (interpretaciones esotéricas a cargo del lector).

En el mismo lapso
las reservas brutas cayeron y nunca se recompusieron, incluso sin pagar deuda
externa durante casi dos años, con récord de saldo de balanza comercial y con
liquidaciones extraordinarias de saldos exportables.

No obstante, las
arcas públicas no sufren por los vencimientos porque se obliga al Banco Central
a orientar todos los pesos de la economía al Tesoro, mientras se sostiene el
acuerdo con el FMI a sólo 10 meses de su firma, aunque los privados continúan
sin ningún tipo de crédito a la vista.

 

Creer o reventar

La economía real se
enfría desde mayo/junio de 2022, en ese momento el gobierno reconoció que el
tipo de cambio estaba atrasado estructuralmente.

Por ello y para no
ajustar nominalmente el dólar, puso el cepo a las importaciones que comenzó a
golpear de forma rotativa a los sectores económicos, semana a semana o mes a
mes.

Así comenzó a girar
la ruleta de la desgracia económica, para ir dañando de manera selectiva a
distintos sectores económicos y todo indica que su aceleración producirá un
daño consolidado mayor.

Este año 2023 la
política económica será subsidiaria del proceso electoral.

Los sectores de
ingresos fijos -asalariados, jubilados, planes sociales, monotributos bajos-
tendrán una garantía de salvavidas económico mensual porque la política
necesita penetrar su adhesión al voto.

Los privados
-empresas, bancos, fondos, cooperativas-, los corporativos -gremios, cámaras,
mutuales- y los sectores económicos del propio Estado -cajas con autonomía
diversas, empresas públicas-, serán quienes tensen la cuerda tratando de sufrir
el menor daño posible en un contexto de muy alta inflación donde rezagarse o
adelantarse un mes puede hacer la diferencia económica de todo el año. 

Nos debemos
preparar para observar políticas y hechos económicos inverosímiles e insólitos,
que continuarán estirando la capacidad de nuestra moneda más allá de los
límites permitidos.

Para explicarlos
podremos recurrir a hacerlo a partir de la fe, o de la casualidad o, sino
simplemente, deberemos reventar.

BREVE BALANCE DE LA POLÍTICA ECONÓMICA ARGENTINA 2022 Y PERSPECTIVAS

LA ECONOMÍA ARGENTINA EN EL PIZARRÓN DE
SUBASTAS

Diego Dequino

05/12/2022

(especial para Comercio y Justicia – Anuario 2022)

 

La salida de Guzmán como ministro fue porque
su diagnóstico y sus recetas no convencían a la coalición de gobierno. El hábil
ministro Massa rechazó diagnóstico y recetas, pasando a ocuparse exclusivamente
de los síntomas de los problemas macroeconómicos argentinos.

 

Pero el cambio de política económica en 2022
comenzó poco antes de la salida de Guzmán, cuando se puso el cepo a las divisas
del Banco Central para los importadores. Allí el gobierno reconoció que el tipo
de cambio estaba atrasado estructuralmente.

 

Desde el inicio de la pandemia el dólar
oficial creció 160%. La inflación, dólar blue y CCL crecieron 270%
aproximadamente. El tipo de cambio de conversión -equilibrio de corto plazo-
380%. Los pasivos remunerados del Banco Central (Leliq y Pases) 600%.

 

Mientras las reservas brutas cayeron 15% y
nunca se recompusieron, incluso con récord de saldo de balanza comercial y
liquidaciones extraordinarias de saldos exportables.

 

En la gestión de Massa vemos medidas
heterodoxas y coyunturales, que logran mover la rueda de la agenda circular de
la economía argentina: emisión de pesos muy por encima de la demanda, reservas
que no se recuperan con dólar desalineado, inflación descalibrada que acelera.

 

Las medidas económicas de estos cuatro meses
parecen escritas en pizarrones de subastas semanales. Canje de deuda en pesos,
dos veces en cuatro meses. Gotear créditos del BID y la CAF. Gotear viejos
créditos de infraestructura y cambiar el swap de monedas con China. Precios de
oportunidad para el dólar: soja I, soja II, Qatar. Precios, algunos, que se acuerdan
por pocos meses. Nuevo proyecto de blanqueo de capitales como consecuencia de
un acuerdo de intercambio de información con un país, USA.

 

Las arcas públicas no sufren por los
vencimientos porque se obliga al Banco Central a orientar todos los pesos al
Tesoro y se sostiene el acuerdo con el FMI a sólo 9 meses de su firma, mientras
los privados sin crédito a la vista.

 

La economía real se enfría desde mayo/junio de
2022. Luego el cepo a las importaciones comenzó a golpear de forma rotativa a
los sectores económicos, semana a semana o mes a mes.

 

La ruleta de la desgracia económica comenzó a
girar para ir dañando de manera selectiva, todo indica que su aceleración
producirá un daño consolidado mayor.

 

En los últimos cuatro meses se aceleró la
huida del Peso por parte de los agentes, la calidad de nuestra moneda se
deterioró a un ritmo del 1% cada 10 días.

 

El año próximo la política económica será
subsidiaria del proceso electoral, los sectores de ingresos fijos -asalariados,
jubilados, planes sociales, monotributos bajos- tendrán una garantía de
salvavidas económico mensual porque la política necesita penetrar su adhesión.

 

Los sectores económicos del propio Estado
-cajas con autonomía diversas, empresas públicas-, los privados -empresas,
bancos, fondos, cooperativas- y los corporativos -gremios, cámaras, mutuales-
serán quienes tensen la cuerda tratando de sufrir el menor daño posible en un
contexto de muy alta inflación donde rezagarse o adelantarse un mes puede hacer
la diferencia económica de todo el año.

 

 

POBREZA E INDIGENCIA ANOTACIONES

 

Reflexiones y señalamientos sobre pobreza
e indigencia en el Gran Córdoba, en base a la medición realizada por el INDEC

Diego Dequino

29/09/2022

·      Gran Córdoba, 40% POBREZA en la
última medición del 28/9/2022, DIEZ VIÑETAS:

1)    
Desde
que se comenzó a medir nuevamente la pobreza por el INDEC, 1er semestre 2016,
hubo 12 mediciones en 6 años.

2)    
El
promedio general de los 31 aglomerados urbanos medidos tuvo piso en 25,7% en
segundo semestre 2017 y máximo en plena pandemia con 42% en segundo semestre
2020.

3)    
En
las últimas 8 mediciones (3 últimos años) de las 12 realizadas, Gran Córdoba
marcó valores que van del 36,5% hasta 46,6% en plena pandemia.

En las últimas 5 mediciones (2,5 años
atrás) son todos valores superiores al 40%.

Se debe volver al primer semestre
2018 (3,5 años atrás) para encontrar un registro del 30,3%.

Solamente en 3 mediciones se
alcanzaron valores menores al 35%.

4)    
Si
se hiciera un ranking negativo (del peor al mejor valor) entre los
aglomerados urbanos medidos, Gran Córdoba siempre ocupó el tercio peor

entre las 31 urbes medidas.

5)    
Gran
Córdoba tuvo su mejor registro con la posición 13° en las dos mediciones del
año 2019 y su peor medición con el 3° peor puesto en 2016, año donde hubo
controversia metodológica sobre cómo se ejecutó la medición. Lo cierto es que Córdoba
siempre tuvo el 5° y 10° peor valor de los 31 aglomerados medidos.

6)    
En
particular en la última medición, en Gran Córdoba la POBREZA baja apenas
0,4% y ello en el ranking negativo le empeora 2 lugares su posición (se
posiciona como 6° peor valor, desde el 8° peor que ocupaba en la medición
anterior).

Gran Córdoba en este año 2022:

6.1) Se aleja más de Gran Rosario que
logró bajar una veinteava parte, desde 33% a 31,2% y por lo tanto tiene a la
fecha 9% menos de pobreza que Gran Córdoba.

6.2) Gran Mendoza con una baja muy
notoria del 6% desde 44,6% a 38,6% muestra una dinámica contraria y mejor.

6.3) Se mantiene “a
distancia” de la CABA con 2,5 veces más de personas pobres en términos
proporcionales, pero siendo CABA lejos el menor valor nacional.

6.4)Gran Córdoba parece moverse
similar que la pobreza en el conurbano Bonaerense, ya que tuvo caída también insignificante,
desde 42,3% al 42%.

7)    
Una
particularidad para Gran Córdoba que se advierte: sus valores de pobreza tienen
poca movilidad o variabilidad al descenso, a diferencia de lo que indican los
valores nacionales y los correspondientes a otros aglomerados equivalentes como
CABA, Conurbano, Gran Rosario y Gran Mendoza.

8)    
La
referencia de 7) aparece consistente con el deterioro -o la NO mejora- en los
indicadores de desocupación que arroja el mercado de trabajo en Gran Córdoba, cuando
se los compara con aquellos mismos aglomerados urbanos de referencia que
también mide el INDEC.

Recordemos que Gran Córdoba tiene hoy
la tasa de desocupación más alta del país. Tiene DOBLE de tasa de desocupación
que Rosario (8,7% vs 4,3%); tenemos 50% más de desocupación que CABA y Mendoza
(8,7% vs 5,4% y 5,6% c/u.) e incluso superamos al Conurbano Bonaerense en
desocupación.

Vale señalar como
nota técnica: el argumento muchas veces esgrimido de tasa de actividad más alta
para Córdoba hoy NO es válido. Ello porque Rosario, Mendoza y CABA tiene TODAS
MAYOR tasa de actividad que Córdoba. Entonces no es correcto afirmar que hay
“más gente con ganas de trabajar en Córdoba” (para igual empleo).

9)    
Si
bien no hay cruces/estudios por el momento disponibles entre las mediciones de
desempleo y pobreza, se advierte al menos que en Gran Rosario, en el Conurbano,
en Gran Mendoza (e incluso en la CABA que tiene otra escala en ambos
indicadores) existe una correlación visual entre caída del desempleo y caída de
la pobreza.

10) Entonces si hubiera que buscar
razones de fondo sobre los valores altos y que no descienden de pobreza en
Córdoba, me inclino en la explicación en poner foco en la formación de empleo y
la dinámica del mercado de trabajo local,
que junto a un marco de muy alta
inflación deja sumamente expuestos a los trabajadores de baja productividad y retribución.

En otros términos, la estabilidad
relativa en los indicadores de pobreza del Gran Córdoba expone anquilosamiento
en la distribución del ingreso y pérdida de movilidad social, que son
CONSISTENTES CON LOS DATOS DE DESEMPLEO que expone el propio INDEC.

 

·      Gran Córdoba, 9,9% INDIGENCIA en la
última medición del 28/9/2022, el razonamiento debe ser diferente al enfoque de
la pobreza, CINCO VIÑETAS:

1)    
Primero
porque la magnitud del problema en términos cuantitativos entre cuatro y cinco veces
menor.

2)    
Segundo
porque la indigencia debería ser un problema de más fácil resolución que la
pobreza. Depende de proveer ingresos mínimos de subsistencia a la población y
ello está ligado a la acción social directa del Estado en todos sus niveles.

3)    
Tercero
porque la mayor responsabilidad e injerencia en la política social está en el
Estado nacional, por volumen y envergadura, con ello cualquier movimiento de
desacople político de una jurisdicción provincial o Municipal con el Estado
Nacional produce impactos rápidos y negativos.

4)    
Cuarto
porque la Indigencia medida por INDEC le cuesta “capturar” los
ingresos en especie (comidas por caso) que suelen brindar Municipios y
Provincias y que tienen mucha incidencia en el resultado de esta medición.

5)    
En
el caso de Gran Córdoba los valores de indigencia, desde que se miden
nuevamente por INDEC en 2016, acompañaron los movimientos de los valores
nacionales, estuvieron en una relación esperable con el conurbanos bonaerense
(en general Córdoba tuvo menores valores), se ubicaron en una relación también
esperable con CABA (siempre Córdoba tuvo valores alrededor del doble de
indigencia que CABA), y valores más o menos similares que Gran Mendoza o Gran
Rosario, pero con el distingo que en la última medición Córdoba tuvo
movimientos inversos que éstas últimas y un movimiento remarcado respecto al
promedio nacional.

En efecto Gran Córdoba tuvo un
aumento de un tercio en la indigencia,
desde 7,5% a 9,9%; mientras que Gran Rosario y Gran Mendoza
cayeron casi a la mitad de sus valores anteriores del 7,2% ambas hasta 3,6% y
4,6% respectivamente. A su vez, la suba del promedio nacional fue de 0,6% o una
treceava parte, desde 8,2% al 8,8%.

Gran Córdoba cae en el ranking de los
peores aglomerados en Indigencia 4 lugares, siendo ahora la 7° peor cuando
ocupaba el 11° peor lugar en 2021.

En
materia técnica es necesario señalar que en esta medición no está anotado un
alto Coeficiente de Variación para Córdoba, eso significa que INDEC está
diciendo que prima facie no se pueden señalar problemas de “volatilidad”
muestral.

PRESUPUESTO NACIONAL 2023

PRESUPUESTO
2023, ENTRE LA PROMESA Y LA PIRÁMIDE DE PONZI

 

20/09/2022

Diego Dequino

(también en https://www.lavoz.com.ar/negocios/presupuesto-2023-entre-la-promesa-y-la-piramide-de-ponzi/)

Hace diez días el gobierno nacional
presentó el proyecto de presupuesto para el año 2023.

 

El documento es una pieza
indispensable para conocer las ideas y decisiones principales que se impulsan
en materia económica.

 

Con sus cinco mil carillas (leyó
bien) que incluyen textos y cuadros, es una pieza documental que desborda el
discurso y los argumentos del sofisma político.

 

Es el primer remedio efectivo luego
de un año sin previsiones claras sobre las cuentas públicas, debido al fiasco
del ministro Guzmán cuando su propia coalición gobernante le reprobó los
contenidos del que hubiera sido el presupuesto del año en curso.

 

Los cambios en el gabinete nacional
de agosto pasado sirvieron para que la coalición volviera a pactar sus acuerdos
internos, quedando sin excusas para desconocer los números propuestos para el
último año de gobierno del presidente Alberto Fernández.

 

Este año 2022 debemos considerarlo
perdido para el análisis de las cuentas públicas del país, porque el gobierno
decidió gestionar al “bulto”.

 

Resta comparar los planes para los
años 2021 y 2023, para observar cuánta distancia existe entre dichos y
realidad, entre el presente escrito y el futuro prometido.

 

Pasen y vean.

 

Asfixiando
al sector privado

 

Los gastos totales del Estado Nacional para 2023 se estiman en 29 billones de pesos
(veintinueve con doce ceros), valor 3.45 veces superior al último presupuesto
aprobado por el Congreso Nacional correspondiente al año
2021 y presentado en septiembre de 2020.

 

En términos porcentuales el
presupuesto del año 2023 es 245% superior al del año 2021.

 

En los mismos dos años transcurridos
entre la presentación de ambos presupuestos, la inflación minorista alcanzó
170%.

 

El gobierno aumenta los gastos a un ritmo mensual de 1% por encima de la inflación
minorista.

 

Este crecimiento nominal exacerbado, según datos
del propio presupuesto, se explica más de la
mitad por decisión de las autoridades de aumentar la participación del Estado,
correspondiendo el resto a la recuperación de la economía post COVID19.

 

En términos de producción implica un
pase -inquietante- desde el sector privado hacia al sector público del orden
del 5% del PBI, en apenas dos años.

 

Ello siempre y cuando la economía
crezca según las predicciones oficiales: 4% en el año 2022 y 2% en el año 2023.

 

La asfixia a los privados parece una
emboscada porque el pase desde lo privado a lo público será mayor si el
crecimiento económico es menor al previsto, y será menor si la inflación es
mayor a la prevista.

 

Peor
resultado económico con menor inversión

 

Los recursos corrientes o habituales
para el año 2023 se estiman en 22.4 billones de pesos, un valor de 3.25 veces
superior al presentado en el presupuesto 2021.

 

En el caso de los gastos corrientes
o impostergables serán 26.6 billones de pesos, representando un valor de 3.54
veces superior al presupuesto 2021.

 

El resultado económico corriente
se deteriora al doble de velocidad que los gastos y los recursos, aumentando
unas extravagantes 6.7 veces en veinticuatro meses
.

 

Por su parte los gastos de
capital
como estimación de la inversión pública aumentan apenas igual que
la inflación cayendo su participación en el total de los gastos desde
el 10% en 2021 hasta menos del 8% en 2023
.

 

Los resultados señalan que lo
escrito en el presupuesto nacional contradice las afirmaciones públicas del
propio gobierno que lo envió.

 

Tomándose
todo el crédito

 

El déficit fiscal se puede medir de varias maneras
pero tomemos como en casa el valor final, el que duele a fin de mes, a ese se
lo conoce como déficit financiero.

Para el año 2023 se estima un déficit financiero de 6.4
billones de pesos, con un crecimiento del 184% respecto al presupuesto
2021.

Ese
crecimiento sería un estrafalario 340% si fuéramos estrictos y dejáramos una
“avivada” de aquel momento del Ministro Guzmán, al poner como fuente de
recursos a las ganancias del Banco Central, es decir el impuesto inflacionario.

El déficit crece entonces, de piso, 14% por encima de la
inflación minorista entre la presentación de ambos presupuestos.

El gobierno nacional decidió parece cambiar de táctica desde
la máquina de imprimir dinero hacia la máquina de aspirar crédito.

El crédito del gobierno es muy corto y con tasas altas, por
ello tendrá que realizar colocaciones brutas durante el año 2023 por 30
billones de pesos (leyó bien), en una estrategia de tapar los agujeros de los
vencimientos que él mismo generó por 23,7 billones (leyó bien de nuevo).

La apuesta entre montos de colocaciones y montos de
vencimientos, es aspirar la diferencia mientras los agentes económicos “no se
dan cuenta”.

Por las dudas se asegura una parte de ese crédito con la
emisión de dinero por 880 mil millones como anticipos netos del Banco Central.

Mientras en el sector privado si se suman los stocks de
todas las hipotecas, prendas y saldos de tarjeta de los argentinos y sus
empresas, se alcanza apenas tres cuartas partes del financiamiento en un solo
año del gobierno nacional.

Para agravar la perspectiva debemos remarcar que el
financiamiento a privados para inversión está disminuyendo en valores reales, y
el crédito para el consumo de las personas apenas acompaña la inflación.

 

La
contabilidad es enemiga de Ponzi

 

El apalancamiento financiero total o cantidad bruta de
dinero que se pide representará en 2023 el 103% del total de los gastos,
mientras que en 2021 ese valor alcanzaba 84%.

Esos veinte puntos de mayor necesidad bruta de
apalancamiento podrían alcanzar los treinta puntos si descontamos las
travesuras contables del ministro Guzmán.

Las alertas se intensifican cuando aparecen en el margen
anotaciones por valores sorprendentes, que parecen cheques al portador, como
por ejemplo la ANSeS prestando un increíble número redondo (sí, redondo) por un
billón de pesos exactos.

Las relaciones entre el total de gastos, el agujero fiscal
por falta de recursos, los vencimientos de deuda y la duración de las
colocaciones financieras del Tesoro Nacional revelan riesgos efectivos de que
la Argentina desemboque en una corrección disruptiva en los próximos meses.

Y recordemos que las pirámides del tipo Ponzi cuando
fracasan, lo hacen por los documentos contables que no cierran y por los
vencimientos que superan a los créditos.